¡Tos por igual valientes!. ¡A esta es!
Todo el mundo sabe que en Cofradías dos y dos no son cuatro y que son muchos los detallitos que influyen en el resultado final, a veces para restar y a veces para sumar. Cuando el Consejo confirmó, he dicho confirmó, que el Señor de Montensión sería protagonista del primer lunes de Cuaresma, muchos pensaron que se había acertado porque se había hecho justicia, pero lo que pocos podían imaginar es que íbamos a ser testigos de la resurrección de un acto de culto que algunos pretendían herido con el rejón de muerte, hasta el punto de abogar por devolverlo a chiqueros. Lo que ayer vivió Sevilla, mi arma, fue de cine, parecía Jueves Santo… ¡qué maravilla!… Las calles a reventar, el incienso impregnándolo todo, el cortejo impecable, el Señor de lujo con esa túnica maravillosa… de Champions, de fuera de concurso, de matrícula de honor, de taco gordo… a la nota más alta que se les ocurra súmenle tres o cuatro y esa es la definitiva. Ayer se demostró que no hace falta cambiar de día el Vía Crucis, sino prepararlo con el mismo y el respeto que merece un acto que debe ser por derecho, uno de los más importantes del año para la Sevilla Cofrade. Montensión lo ha demostrado y ha dado una lección de sevillanía y de cofradías. El que pueda que empate.
Hay cosas que llegan a tus ojos y son pa’ pegarse 40 cabezazos contra la pared, uno por cada día de Cuaresma. Se acuerdan del esperpento canario y la que hemos liado los cofrades porque una vez más venían de fuera a atacarnos? Pues resulta que en la mismísima Sevilla, cuna de la civilización cofrade, a alguien se le ha ocurrido organizar una semana santa heterodoxa, así, como lo oyen… con minúscula claro, que suena a todos esos engendros salidos de las mentes recalcitrantes de esa ultraizquierda que se dedica a remedar celebraciones religiosas para convertirlas en laicas, lo mismo que aquella memez del bautizo civil, ¿habrase visto tontá más grande? Lo peor de todo, es que esto de la heterodoxia lleva el respaldo de gente que huele a incienso, gente del mundillo, presuntos cofrades (o no) que en un ataque de entrenador han querido ser los más creativos y los más cosmopolitas del mundo mundial y para ilustrar el acontecimiento se han sacado del pincel un cartel innombrable, «desde el respeto», que además está ejecutado, nunca mejor dicho, por uno de estos artistas respetados, admirados y protegidos. «Cúchame Rafaé, desde el respeto, pa mi que te has pasao tres pueblos». Si lo que buscaban los organizadores era montarla para que la polémica ayude a dar publicidad de gratis, objetivo conseguido. Si este cartel lo hace Mongolia, aunque fuera «desde el respeto», ponemos el grito en el cielo, en marcha la Inquisición Internáutica y quemamos en la plaza pública a sus responsables o sacamos un autobús naranja la calle, que de todo hay en la viña del Señor. Pero como resulta que la idea infumable y el cartel infumable «desde el respeto» vienen de donde vienen y tienen los parabienes que tienen, nos ponemos de pie y aplaudimos, porque estamos hablando de «reflexión y análisis de esa fiesta poliédrica», ¡ah y de arte!. Y sentamos a la mesa a podemitas y desvelacarteles atizadores selectivos y llamamos a las sesiones triduo sin que nadie se rasgue las vestiduras. Quiten de la ecuación a los «cofrades» y verán la que se arma. El cartel es una mamarrachada, «desde el respeto», es más, ponerle al Cristo cara de angelito a mi me resulta hasta ofensivo, será que soy un rancio, por no ponernos estupendos y hablar de teología. A ver si somos capaces de medir a todos con el mismo rasero porque si no, perdemos credibilidad y la próxima vez que levantemos la voz para defendernos, vamos a sonar a chiste malo. Ea ya me he puesto estupendo.
¡Ahí queó!





