Dos decisiones que marcarán el próximo Miércoles Santo de la Hermandad de Palmeras

Los últimos meses se vienen viviendo con especial intensidad en el seno de la Hermandad de Palmeras de Córdoba, merced a la desbordante ilusión que ha despertado el proyecto del nuevo crucificado para la corporación cordobesa. Todo ello a consecuencia del deteriorado estado en el que se encuentra el actual Cristo de la Piedad, lo que motivó que la cofradía del Miércoles Santo cordobés tomara la decisión mencionada anteriormente, depositando su confianza para tan magno proyecto en las manos del afamado imaginero Antonio Bernal.

El mes de septiembre se antoja crucial para el devenir de la hermandad cordobesa. Cabe destacar el importante papel que desempeña la economía para poder sufragar la ejecución en madera del crucificado, por lo que la cofradía de Palmeras se encuentra buscando vías de financiación para ello. Por ello, para finales de septiembre del presente año se decidirá, en función de los ingresos obtenidos, si el nuevo crucificado procesionará en el año 2019 o si, en cambio, el proyecto no verá la luz hasta 2020.

La hermandad ha creado recientemente una comisión que se encargará de velar por la pronta financiación para la hechura de su imagen titular. Dicha comisión está valorando distintas opciones que ayuden a hacer realidad este proyecto ambicioso pero necesario, habida cuenta el estado de conservación del actual crucificado. Desde la presentación de un nuevo cartel cuestador con la imagen del Cristo hasta distintos eventos en forma de concierto de bandas, de carnaval, e incluso de música clásica además de la callada contribución de los hermanos a la talla que Antonio Bernal realizará para Córdoba. 

Cabe recordar que a pesar de la adquisición del nuevo crucificado, el actual Cristo de la Piedad seguirá recibiendo culto por parte de la corporación de Poniente. Estaría por definir de qué manera se materializaría esta coexistencia, así como si este culto podría consistir en un acto puntual o en un Vía-Crucis. La hermandad ha venido recalcando que en ningún caso se trata de sustituir un crucificado por otro. Este crucificado fue adquirido en Sevilla en 1972, sobre el que, además, pesan no pocos misterios, puesto que a pesar de las restauraciones de las que se convirtió en objeto más tarde no fue posible hallar ningún dato sobre el autor ni fecha de ejecución. Se trata de una imagen que, aunque viene procesionado desde hace décadas, no fue concebida para tal fin, como se aprecia en su tamaño y estructura.

En lo que respecta al nuevo boceto, fue realizado en barro cocido para posteriormente sacar de puntos para tallarlo en madera de cedro. El crucificado, esbozado dentro de los cánones clásicos barrocos del siglo XVII, representa a Cristo muerto en la cruz sujeto con tres clavos. Su cuerpo, sublime y de extraordinaria proporción, ha sido modelado con un exhaustivo conocimiento anatómico de la figura humana; resaltando la belleza, dulzura y espiritualidad de Jesús sobre la tensión propia de una muerte en la cruz. A  la vista de esta gran escultura, Antonio Bernal destaca el gran misterio de la Piedad del Salvador sobre los padecimientos de su propia carne durante la Pasión, confiriendo belleza y elegancia espectacular a la dureza de la muerte.

Por otra parte, tal y como hemos informado desde este medio anteriormente, conviene recordar que la Hermandad de Palmeras tiene la firme intención de recortar su recorrido el próximo Miércoles Santo, recogiéndose en algún templo del centro de la ciudad califal, por lo que la Cofradía permanecería en la calle tres horas menos que de costumbre lo que redundaría en la desaparición del tramo de recorrido que el paso aún mantiene a ruedas y, además, solo llevaría una banda para todo su recorrido en lugar de dos como viene siendo habitual, con el consiguiente recorte económico que ello supondría. Cuestiones todas ellas que implican que los próximos meses vendrán cargados de una intensidad singular en el seno de la hermandad cordobesa.