Ante el avanzado estado de deterioro en que se encuentra el Santísimo Cristo de la Piedad, la hermandad de las Palmeras se vio forzada el pasado 12 de marzo de 2017 a convocar un cabildo extraordinario de hermanos para valorar el cambio de esta talla cristífera. No obstante, en un primer momento se contempló la posibilidad de someter al crucificado a un proceso de restauración, opción descartada tras la opinión de expertos en restauración que fueron consultados por la hermandad.
Esta difícil decisión ha posibilitado estudiar los distintos bocetos presentados por un numeroso grupo de escultores durante estos últimos meses, proceso complejo según fuentes de la Comisión creada al efecto por la Cofradía, debido a la excelente calidad artística de los imagineros que han intervenido, y que desde estas líneas desea la Hermandad expresarles su agradecimiento con motivo de su extraordinaria entrega y dedicación.
La nueva imagen será finalmente realizada por Antonio Bernal Redondo; imaginero cordobés que se encargará de plasmar uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la Corporación de San Antonio María Claret, y que sin duda contribuirá al engrandecimiento de la Semana Santa de Córdoba.
Precisamente, el pasado 27 de enero, Antonio Bernal presenció la bendición del que fuera su primer Cristo para Córdoba, el Señor de la Bondad de la pro-hermandad homónina, con sede en el Santuario de la Fuensanta. Además, las imágenes marianas que este escultor venera en Córdoba son la Virgen de la O y la Reina de los Apóstoles, mientras que el resto de sus obras se expanden por la provincia y Andalucía. También Bernal realizará la imagen del Cristo de las Tres Caídas para la pro-hermandad de la O, cuyo proyecto iniciará tras la Semana santa, así como un Amarrado a la Columna para Belalcázar y un grupo escultórico de la Lanzada para Murcia. Ahora Palmeras brinda la oportunidad a Antonio de tallar para Córdoba un crucificado, obra donde este gran escultor podrá manifestar su madurez artística, más si lo es para la ciudad que lo vio nacer.
A pesar de esta nueva adquisición, el actual Cristo de la Piedad seguirá recibiendo culto por parte de la corporación de Poniente. Estaría por definir de qué manera se materializaría esta coexistencia, así como si este culto podría consistir en un acto puntual o en un Vía-Crucis. Sea como fuere, la propia hermandad quiso recalcar que en ningún caso se trata de sustituir un crucificado por otro. Este crucificado fue adquirido en Sevilla en 1972, sobre el que, además, pesan no pocos misterios, puesto que a pesar de las restauraciones de las que se convirtió en objeto más tarde no fue posible hallar ningún dato sobre el autor ni fecha de ejecución. Se trata de una imagen que, a pesar de haber procesionado desde hace décadas, no fue concebida para tal fin, como se aprecia en su tamaño y estructura.
Aunque el sueño de la cofradía es estrenar la nueva talla en 2019, los condicionantes, ahora exclusivamente económicos permitirán hacer realidad o no su propósito, puesto que verá la luz en mayor o menor plazo dependiendo de los ingresos o recursos que para este fin sea capaz de generar la Hermandad.
Raúl Torres Ruiz, en este segundo mandato al frente de la corporación, tratará de llevar a cabo dos fases más de cara al paso de Cristo. La segunda fase consiste en la posibilidad de sustituir, recomponer o restaurar el actual paso que tallara Castillo Ariza y pusiese en valor José Carlos Rubio en 2001, cuya talla, ha sido posible concluir, tal como adelantáramos hace cuatro días, con la inclusión del respiradero trasero, si bien aún faltaría crestería, guardabrisas y candelabros arbóreos (recordemos que en la actualidad utiliza los faroles del anterior paso de la Hermandad del Santo Sepulcro). La tercera fase se basa en el antiguo y ambicioso deseo de la hermandad de acompañar a sus imágenes titulares con la representación del misterio de la Sagrada Lanzada, proyecto de gran envergadura que valoran distintas Juntas de Gobierno desde hace un par de décadas, y que ahora parece recobrar con mayor fuerza esta antigua aspiración.
La descripción del boceto
Se trata de un boceto en barro cocido que posteriormente se habrá de sacar de puntos para tallarlo en madera de cedro. El crucificado, esbozado dentro de los cánones clásicos barrocos del siglo XVII, representa a Cristo muerto en la cruz sujeto con tres clavos. Su cuerpo, sublime y de extraordinaria proporción, ha sido modelado con un exhaustivo conocimiento anatómico de la figura humana; resaltando la belleza, dulzura y espiritualidad de Jesús sobre la tensión propia de una muerte en la cruz.
Presenta una inclinación en el torso de 42º sobre el estípite, posición que hace posible que la Imagen se descuelgue o incline hacia adelante con gran aplomo para estirar completamente los brazos y apoyar su peso sobre la pierna izquierda.
Su cabeza se inclina ligeramente hacia la derecha y clava sobre su sien las alargadas espinas de una corona de gran volumen en una melena recogida encima del hombro derecho, para destacar a cada lado un mechón de pelo en forma de trenza o rulo judío. Los ojos se encuentran ligeramente entreabiertos, el tabique nasal es prolongado y sus pómulos pronunciados, las cejas bien señaladas confieren al rostro largo y estrecho de la imagen idénticos síntomas de relajación provocada por la placidez de la muerte, confiriendo en la Imagen la serenidad solicitada por la Hermandad al escultor.
El paño de pureza ha sido estudiado con detenimiento, gozando de gran equilibrio y volumen en la disposición de las telas, y resolviendo su disposición de forma novedosa en la línea del estilo personal del autor y a la altura de su madurez y calidad artística, anudando con una moña suelta sobre la cadera derecha.
A la vista de esta gran escultura, Antonio Bernal destaca el gran misterio de la Piedad del Salvador sobre los padecimientos de su propia carne durante la Pasión, confiriendo belleza y elegancia espectacular a la dureza de la muerte.
La financiación
La financiación del proyecto es, sin duda, otro de los puntos clave que la hermandad de Palmeras tendrá que afrontar, ya que la situación económica de la corporación no permite hacer frente a un desembolso tan notable. A tales efectos, la hermandad acordó el pasado año la realización de un cartel que ayude a recaudar fondos, así como solicitar la colaboración de distintas entidades para contribuir a costear la realización de la nueva talla. Igualmente, el pasado mes de septiembre, la hermandad presentó un cartel bajo el lema de “Ayuda a hacerlo realidad”, diseñado por Antonio Luis Cosano e impreso gracias a la colaboración de la Diputación Provincial de Córdoba. De momento, sólo existen modestas aportaciones de un barrio que aunque volcado con su hermandad, necesitará del apoyo de la ciudad de Córdoba para hacerlo realidad. En este sentido, es de destacar que la cofradía lleva a cabo una importante labor social en el barrio de Palmeras mediante distintos proyectos de formación y dedicación a los menores, cuya financiación corre a cargo de distintas instituciones cordobesas. El resto de actividades que organiza la hermanad por sus propios medios apenas sufragan los gastos ordinarios anuales de la propia hermandad. De este modo, la Hermandad ha iniciado una cuestación popular mediante donativo en la cuenta que la hermandad dispone en Cajasur para este único fin: ES30-0237-6153-30-9170840397.
Hace unos días, nuestro medio anunciaba que la hermandad había concertado con los tallistas cordobeses Miguel Ortiz y Manuel Jurado la reforma de su paso de misterio. Un avance más en el sendero marcado por la corporación del Miércoles Santo con vistas a esa nueva fisionomía que tendrá su punto culminante en la incorporación del nuevo crucificado. La ejecución ha consistido en reducir el baquetón o soporte del canasto del paso para traspasar la puerta de las Palmas de la Santa Iglesia Catedral, pues la pasada Semana Santa sólo el cuerpo de nazarenos pudo realizar su salida por esta puerta. Estas reformas harán que la imagen general del paso mejore desde el punto de vista artístico con un resultado más estilizado y acorde a los cánones. Además, ha sido preciso adaptar en su parte lateral cada uno de los respiraderos. También la hermandad se ha propuesto acometer, como estreno para la próxima Semana Santa, el respiradero de cola, utilizando para ello los restos de la talla de Castillo Ariza, que hasta ahora utilizaba la hermandad como remate de dosel para cultos. Todo ello ha sido fruto de una donación, cuya personalidad desea permanecer en el anonimato.
La hermandad de las Palmeras sigue así luchando para tener el lugar digno que merece dentro de la Semana Santa de Córdoba. Todos estos proyectos se suman al continuo dinamismo de la cofradía, cuya actividad viene incrementando notablemente en los últimos años. Además, como hemos reseñado, lleva a cabo una amplia labor asistencial en el que es uno de los barrios más necesitados de la ciudad califal, así como el progresivo estreno de enseres con el objetivo de ampliar su patrimonio, acondicionándolo así al nivel del mundo cofrade cordobés.





