En 1936, los republicanos asaltaron la iglesia del Sagrario, que se encuentra junto a la catedral malagueña. Sin embargo, en vez de prender fuego al espacio prefirieron dañar los símbolos religiosos de otro modo. En el ático se encontraba un Cristo crucificado que conformaba un calvario junto a la Virgen María y San Juan Evangelista. Pero, debido a la altura, no pudieron acabar con el Cristo, por lo que tiraron cuerdas para bajarlo. Fue entonces cuando tan solo lograron desprender del cuerpo las piernas.
El Cristo fue rescatado por un grupo de hombres mutilados pertenecientes al bando nacional. Posteriormente fundaron una cofradía pero tuvieron que pedir permiso a la Santa Sede para poder dar culto a un Cristo mutilado. El Papa Pío XII concedió la autorización, con la condición de que se venerara en el sitio donde fue profanado, la iglesia del Sagrario. Y allí, si uno accede a su interior, podrá contemplarlo a mano derecha, junto con un documento que recoge lo anteriormente citado. El Cristo, una talla del siglo XVII, convertido en protector de quienes habían sufrido amputaciones durante la guerra civil y que pertenecían al bando franquista, procesionó por las calles de Málaga hasta 1976. Desde entonces realiza un Vía Crucis en la tarde del Viernes Santo por los jardines de templo catedralicio.
La hermandad pretende ahora salir en Semana Santa pero, tras la petición al obispado el año pasado, recibieron la respuesta de que una de las condiciones indispensables es que el Cristo vuelta a contar con unas nuevas piernas. Por este motivo, los hermanos del Mutilado han sido convocados en cabildo el próximo 1 de febrero, para decidir si finalmente se restaura la imagen del crucificado. El obispado, una vez atendida la petición de la hermandad, ya dictaminó que el Cristo tendrá que volver a recuperar su imagen original.
Si finalmente los hermanos acuerdan restaurar la imagen de Cristo, se entraría en una fase donde deberían acometer varias acciones en cuanto a su patrimonio, pues otra de las fases estaría orientada hacia recuperar el trono de la imagen. Además, la hermandad no tendría problema en formar parte de un día distinto del que procesionaba, el Jueves Santo.
Nueva dolorosa
Otra de las iniciativas pasar por incorporar en el cortejo procesional la Virgen de la Divina Providencia, una imagen del siglo XVII, atribuida a Antonio del Castillo y que perteneció al Convento de la Aurora y la Divina Providencia. Los hermanos decidieron que esta Virgen formara parte de la hermandad el 12 de septiembre de 2016, cuando también aceptaron incorporar al Santísimo Sacramento como cotitular de la cofradía.
EL 25 de marzo, festividad de la Encarnación, la imagen fue presentada a los hermanos, que ocupa actualmente la capilla donde antes se encontraba la Virgen de Lourdes. La corporación también se encuentra inmersa en el enriquecimiento del ajuar de la dolorosa, como la corona en plata, realizada por Orfebrería Andaluza, o el vestido de dos piezas ejecutado en seda aterciopelada de Lyon, de color morado.





