El primer besamanos de la Virgen de la Paz

​Primavera de 1939. La Guerra Civil fratricida ha llegado a su conclusión y por todos los rincones de España se multiplican los signos que inducen a pensar el momento de la Paz ha llegado. En Sevilla se vive el año de la Victoria por parte de los vencedores y el comienzo del exilio para los demás. En este contexto se funda la Hermandad de la Paz, en una Sevilla a la que llega Francisco Franco siendo aclamado por una multitud, con desfiles conmemorativos y sendas salidas extraordinarias de la Virgen de los Reyes y de Jesús del Gran Poder en Acción de Gracias por la conclusión de la contienda.

En el parque farmacéutico del Ejército situado en el Pabellón de Telefónica de la Exposición Iberoamericana de 1929, donde realizaban su servicio militar muchos de los que luego fueron parte sustancial del germen de la Hermandad de la Paz, se reunieron los fundadores de la Corporación, un grupo de ilusionados capillitas con ansias de iniciar un nuevo proyecto. Con un apoyo rotundo e inequívoco por parte de las instituciones civiles y religiosas y comenzando su construcción sobre el estamento militar, aquellos fundadores se beneficiaron de la euforia religiosa que invadía la ciudad. Así el 30 de mayo de 1939 la Hermandad de la Paz celebra su primera junta de oficiales. Una junta organizadora que juro las reglas y que sentó las bases de lo que hoy es una cofradía capaz de sacar a 2000 personas a la calle.

Tal y como escribe Amparo Gallo Cuervo en la historia de la Hermandad de la Paz, «el 5 de junio de ese mismo año la Virgen de la Paz llego a Villa Soledad un chalet propiedad de Rosa Zambrano situado en la esquina de las calles Porvenir con Progreso, donde la dolorosa de Antonio Illanes permanecería hasta el día de su bendición. Una vez la imagen ya en el barrio, el 21 de junio de 1939 la Hermandad solicita a la Comisión de Arte del Arzobispado que dictamine sobre la Virgen para proceder a su bendición. En el citado oficio dirigido al Vicario General se informa que la Virgen está en el domicilio de la Srta. Rosa Zambrano Ramos en Porvenir 1, Villa Soledad.

El dictamen con la autorización para la bendición de la Virgen llega a la Hermandad definitivamente el 3 de julio de 1939, tras ser visitada en Villa Soledad por dicha comisión, “pudiendo una vez bendecida exponerla a la pública veneración de los fieles y ser por consiguiente titular de la Cofradía”. Certifica el Vicario General, Don Jerónimo Armario, y firma el Vicesecretario, Don Manuel Rubio. El 25 de julio de 1939, festividad de Santiago Apóstol, se colocaría la imagen de la dolorosa en el Altar Mayor de la Iglesia de San Sebastián, vestida con una Saya enteriza regalo de Dña. Rosa Zambrano (camarera de la Virgen), bordada en sedas e hilo de oro sobre tejido de piél de ángel, llevando bordado en el centro el Escudo de la Corporación.

Para la Bendición, otro de los Hermanos Fundadores, Don Pedro Liaño Hidalgo, presta una corona de su propiedad para el exorno de la Virgen; también se le regala un ramito de olivo de plata como símbolo de la paz, para que sea portado por la Imagen en su mano derecha. Finalmente, a las 10:30 horas de la mañana, la Virgen de la Paz es bendecida por D. Francisco del Castillo, Director Espiritual de la Hermandad. Celebrándose 3 días de Besamanos los días 27, 28 y 29 de julio en horario de 8:00 a 13:00 horas y de 15:00 a 20:00 horas.

La prensa local de la época se hacía eco de la noticia del Besamanos con motivo de la bendición de María Santísima de la Paz. Así el 28 de julio de 1939 el diario ABC en su edición de Sevilla publicaba: “Los fervorosos cofrades de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y María Santísima de la Paz, celebran durante los días 28, 29 y 30 Solemne Besamanos a la Santísima Virgen de la Paz en la Iglesia de San Sebastián (Porvenir). La Santísima Virgen estará expuesta a la veneración de los fieles desde las 7 y media a las 12 de la mañana y por la tarde de 5 a 9. El domingo se cantará solemne salve”. El 30 de julio de 1939 la Hoja del Lunes recogía con estas palabras la noticia: “La Imagen aparecía al lado izquierdo del Presbiterio vestida de blanco bajo rico dosel. Durante los tres días de besamanos desfilaron gran número de fieles que pasaron a contemplarla”.