El cirio | Enciendevelas

Enciende velas del mundo mundial, estamos con vosotros. No estáis solos. Muchas veces nadie piense en esos pobres enciendevelas cuando sopla el viento. Y si está en Tarifa o en la Viña ya ni os cuento. Te vuelve carajote.

A esa persona, el día de la estación de penitencia, le falta rezar a todos los santos con tal de que haya un poco de viento en calma. Los 45° grados a la sombra es lugar favorito.

Cierto es que debemos distinguir entre los que encienden candelerías (como Evaristo, Pepe Moya, Gadi o algunos más) y los que encienden cirios de nazarenos (dícese de alguna esclavina o jefe de sector).

El enemigo de los primeros es principalmente la naturaleza, lógicamente, el paso de las horas en la candelería hacen que la llama se ahogue y ahí tienes el fiscal de paso de turno, que quiere la candelería encendida en un plis plas y le importa tres pimientos el viento y la destreza con la caña del encendedor. Él quiere todo rápido y bien hecho. (Que lo haga él, si es capaz….) Contra eso poco puedes hacer. Paciencia y a respirar hondo.

Los enemigos del segundo son la naturaleza y los nazarenos porculeros del fuego.

La típica frase amenazante de tu jefe de sector al oido «intenta que no se te apague el cirio, ¿vale?» tú te la grabas en tu cabeza durante todo el recorrido de la estación de penitencia. En ese momento se siente MIEDO. Pero algunos se la pasan por ahí….. y les da igual que se les apague el cirio. Están a lo suyo.

Y si el tramo es de niños, agarrate los machos o lo que puedas. Por ello, esa persona debe tener una gran paciencia y gran capacidad de intimidación, de lo contrario acabará yéndose a la playa la próxima Semana Santa.

También podríamos hablar de esos cafres que intentan prenderle fuego a la túnica del niño de delante, pero de eso habrá otro Cirio…