Se trata de la primera corporación cordobesa en realizar un gesto de estas características
Las jornadas que se avecinan prometen ser especialmente singulares en el seno de los templos que cuajan los pueblos y ciudades que se reparten por los cuatro puntos cardinales de Andalucía. Enclaves dotados de un ineludible componente sentimental multiplicado sobremanera a consecuencia de todo el tiempo en el que la distancia y la ausencia han ocupado un lugar predominante en el corazón de miles de fieles y devotos. De ahí que haya corporaciones que hayan querido tener un gesto único e irrepetible para con sus hermanos en el convencimiento de que la emoción se encuentra en estos momentos a flor de piel.
Es el caso de la cordobesa Hermandad del Descendimiento que con motivo de la reapertura de la iglesia parroquial de San José y Espíritu Santo, en el Campo de la Verdad ha querido que la mano del vestidor de la cofradía, Antonio Villar Moreno, junto con el equipo de priostía de la Hermandad, hayan concebido una escena memorable para un acontecimiento único, el reencuentro de los hermanos con la Virgen del Buen Fin, la Virgen del Refugio, la Virgen de los Dolores y del Rayo y el Santísimo Cristo del Descendimiento, motivo por el cual las imágenes han sido ataviados especialmente para la Pascua en este reencuentro con el pueblo de Córdoba.
Villar ha explicado a este medio que se ha querido basar en la liturgia de la iglesia y en el hecho de encontrarnos en Pascua de Resurrección, de ahí que la Virgen del Buen Fin esté vestida de blanco, al tiempo que la Virgen del Refugio se muestre ataviada de rojo, color sacramental, en conmemoración de la festividad del Corpus Christi. Por su parte, la Virgen del Rayo se presenta vestida de azul, el color de mayo, el mes mariano por antonomasia. Finalmente, las figuras del misterio están ataviados con tonos claros. Un detalle muy significativo es que las tres imágenes marianas llevan un crespón.





