El 13 de Junio de 2015, María Santísima de la Sierra a hombros de sus costaleros y acompañada de cientos de devotos, inició el camino hacia Cabra en la Bajada Extraordinaria que el prólogo a su traslado triunfante a la Ciudad de Córdoba para participar en el Regina Mater. La Divina Serrana abandonaba la casita blanca a las 18,00 horas de la tarde, tras el rezo del Santo Rosario, para iniciar el sendero que la traería hasta la localidad egabrense. Un camino trufado de momentos cargados de una especial emotividad, destacando la Salve interpretada por Antonio Roldán Molina, y las sevillanas de los hermanos Egea.
La Santísima Virgen, que iba entronizada en sus andas de viaje recién restauradas, llegó a la barriada que lleva su nombre sobre las 21,00 horas, luciendo el antiquísimo manto con el que ya se revistió en la Bajada Extraordinaria del 24 de abril de 2005, celebrada con motivo de su Coronación Pontificia, una rica pieza de 1802 de color rosa y granate tejida en seda y plata. Tras realizar una breve parada a las puertas de la iglesia de San Francisco y San Rodrigo, la Patrona recorrió la Avenida de Andalucía, prosiguiendo por la calle San Marcos y Nicolás Albornoz hasta llegar a la Plaza de España donde la estaba esperando la nueva Corporación Municipal a las puertas de la Casa Consistorial y donde el alcalde, le hizo entrega de la Vara de Alcaldesa Perpetua.
Posteriormente la Madre de Dios llegó a la Parroquia de la Asunción y Ángeles donde permaneció hasta el 20 de junio, jornada fecha en la que dio comienzo un intenso peregrinar en el que visitó varios pueblos que tienen especial veneración por la Virgen de la Sierra, como Priego, Luque, Zuheros y Doña Mencía en un vehículo adaptado, acristalado y adornado de forma especial, elaborado en Cabra en cuyo interior fue alojada la patrona egabrense sobre unas parihuelas con las que fue portada la imagen en la procesión que se realizó en cada uno de los pueblos que bendijo con su presencia.
El la Virgen llegó a Córdoba en torno a las 16 horas del 21 de junio, donde se vivieron momentos de gran emotividad durante la procesión que la condujo, acompañada por la Banda de Música de María Santísima de la Esperanza. desde la Parroquia de San José y Espíritu Santo hasta la parroquia de la Trinidad, en la que recorrió el Puente Romano y la Judería, donde rindió visita en San Roque a Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima del Rocío y Lágrimas, en compañía de una multitud de vecinos de Cabra, hermanos de la cofradía, fieles y cofrades que no quisieron faltar a la cita para ser testigos de una jornada para la historia de todos los egabrenses y de la religiosidad popular de la diócesis de Osio. Un acontecimiento que suposo la culminación de un viaje hasta el mismísimo corazón de Córdoba.
















