De unas formas u otras, al final, siempre resulta ser el factor del tiempo la clave idónea para dotar a los sucesos acaecidos a lo largo de la historia de la intriga necesaria para suscitar la insaciable curiosidad del colectivo cofrade.
En este sentido, quizá sea la Macarena uno de esos enigmas aparentemente indescifrables, pues a pesar de gozar de una popularidad que la han hecho sobradamente conocida tanto dentro como fuera de Andalucía hasta el punto de llegar a ser considerada como un inequívoco símbolo de Sevilla, la bella dolorosa ha sido a menudo y en numerosas ocasiones el centro de debates que han tocado temas tan diversos como los de su autoría, las visibles modificaciones en su rostro o la misteriosa expresión que la han convertido en una especie de Mona Lisa hispalense.
Como no podía ser de otro modo, máxime teniendo en cuenta la extensa historia que rodea a tan célebre imagen, también ha habido cabida para tratar la estética que ha acompañado a la inigualable Macarena a través del tiempo, lo cual supone, por supuesto, atender a las esas ricas y valiosas piezas patrimoniales. Sin ningún género de duda, cabe destacar en cuestiones como ésta el famoso palio de plata roultz que fuese realizado en los talleres de la fundición barcelonesa Isaura y que cobijó a la hermosa Virgen de la Esperanza hasta el año de 1890. No han sido pocas las veces en que se ha dado por seguro que dicha obra se hallaba actualmente en poder de la hermandad de la Vera-Cruz de Aracena, lo cual no ha supuesto obstáculo alguno para que muchos desarrollen diversas teorías sobre su paradero de esta.
Así, independientemente de las certezas que sin titubeos situaban en Huelva a aquel palio que acompañó a la Santísima Virgen en sus recorridos por la capital hispalense durante el siglo XIX y también de la exposición organizada en la Hermandad de la Macarena en la que permaneció durante la Cuaresma de 2016 tras ser restaurado por el Instituto Andaluz del Patrimonio, la polémica se ha reavivado al deducirse por la documentación conservada que, a diferencia de lo que se había asumido, fueron dos los palios que existieron y de gran parecido entre sí. Ha sido este el motivo que al fin ha conseguido poner en jaque los indicios que parecían asegurar que el palio de la Hermandad de la Vera-Cruz fuese, en efecto, el que un día cubriese a la Virgen de la Esperanza.
Todo habría comenzado en los propios talleres que antaño fuesen dirigidos por Francisco de P. Isaura, empresa fundada en 1760 por el abuelo de este y que, posteriormente, heredaría su padre. De este modo quedaba Isaura predestinado a liderar dicha fábrica, no sin antes haber recibido la formación necesaria en lo relativo al dibujo, modelado y grabado y viajando más tarde por lugares como Austria, Francia – donde Ruolz se descubrió los procedimientos galvánicos para platear y dorar – e Inglaterra entre otros, con los que logró ponerse al día de los adelantos más reseñables para finalmente aplicarlos en 1842.
Con todos esos conocimientos y las valiosas pistas que los grabados de la época aportan, cabe concluir que más que con unos sencillos y humildes talleres, con lo que realmente contaba Isaura era con una importante industria de la orfebrería capaz de producir en serie.
En este contexto sería pues elaborado el curioso palio de plata roultz que, según el libro denominado Esperanza Macarena, sería estrenado en 1881 – aun cuando el informe elaborado por el IAPH fecha ese acontecimiento 10 años antes, previa restauración de la obra residente en Aracena – como muestra del período de renovación encabezado por el prioste Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Así, el palio creado en los talleres de Isaura para albergar la talla de la Macarena realizaría su última salida procesional en la jornada del Viernes Santo del antedicho año 1890, puesto que en 1891 se estrenaría finalmente el bordado creado por el mismo Rodríguez Ojeda que hoy en día obra en poder de la Hermandad de la Estrella de Triana.
Fueron estas las circunstancias que propiciaron que el palio de plata roultz fuese cedido o vendido a la Hermandad de la Soledad de Alcalá del Río durante la década de 1890, tal y como se presume del testimonio que certifica el uso de este a finales del siglo XIX y principios del XX y de la instantánea tomada en aquellos tiempos en la que se aprecia un más que evidente parecido entre el palio de la Macarena y el de la Virgen de la Soledad.
Así y todo, las fotografías dan fe de las modificaciones aplicadas en la crestería frontal del palio, en la que aparece un medallón con el símbolo de la soledad en lugar de otro anterior cuyo labrado del que lo poco que se ha podido identificar ha sido lo que parece ser una tiara papal. Por otra parte, la única imagen conservada hasta nuestros días que muestra la trasera del palio de plata roultz, pone de manifiesto la coincidencia existente entre el escudo de la trasera que con el tiempo fue trasladado a la parte frontal una vez llegado el período alcalareño.
También es posible demostrar la permanencia de las trece piezas que penden en las zonas frontal y trasera del palio, así como las seis guirnaldas que completan el diseño. Se corresponden asimismo la irrebatible distinción de colores en los elementos ubicados en los escudos y esquinas. Ante estas evidencias, únicamente cabría recalcar la variación que reside en la distinta altura del palio de Alcalá con respecto a la que se exhibía en la etapa en la que el palio de Isaura formaba parte de la riqueza patrimonial de la Hermandad Macarena, no dejando lugar a especulaciones que cuestionen que en ambos casos se tratase de la misma obra artística.
Finalmente, con la llegada del siglo XX – más concretamente en el lapso comprendido entre los años 1898 y 1903 – la Hermandad de la Soledad de Alcalá toma la determinación de dejar a un lado el antiguo palio de la Macarena en pro de uno nuevo que sería bordado por las hermanas Antúnez.
No quedaba ahí la historia de la admirada pieza. Por el contrario y lejos de lo que cabría imaginar, aquel palio elaborado en los talleres de Isaura regresaría una vez más a la Madrugá sevillana desde 1905, en este caso de la mano de la Hermandad de los Gitanos y más específicamente, con la Virgen de las Angustias. Dicha escena también fue capturada por las cámaras de la época, ahora con una notable disminución de los colgantes, quedando solo once de estas piezas – más espaciadas entre sí – y cinco guirnaldas.
Además, la crestería frontal luce para aquel entonces un corazón de importante tamaño y los elementos ornamentales de las esquinas, por su parte, vuelve a tener el aspecto que presentase cuando pertenecía a la Hermandad de la Macarena. Definitivamente, también la corporación de los Gitanos desiste de seguir haciendo uso de este palio en 1919, siendo sustituido por otro bordado en oro a realce, según relataba Juan Carrero en sus Anales.
Hasta ese momento, había sido posible seguir la dinámica trayectoria del palio macareno con gran fiabilidad. No obstante, el seguimiento de la obra de plata de roultz se truncaría a partir de este punto si tenemos en cuenta que la página web de la cofradía de la Vera Cruz de Aracena afirma que es en 1916 cuando se adquiere el palio que antiguamente emplease la Macarena en sus salidas, pasando entonces al paso de la Virgen del Mayor Dolor. De ser ciertas las fechas, salta a la vista la imposibilidad de que el palio estuviese en dos lugares a la vez, de lo que se deduce que, después de todo, quizá no sea ningún disparate hablar de la coexistencia de dos palios de características muy similares.
Según las pertinentes averiguaciones, en la década de los 50 del siglo XX el interesante conjunto de plata fue sometido a un proceso de restauración acometido en el taller de Seco Velasco para seguir usándose en las sucesivas estaciones de penitencia de la corporación onubense hasta la entrada de 1975, fecha en la que se reemplazó por uno de terciopelo liso dado el avanzado estado de deterioro en que se encontraba el anterior.





