El futuro de las Pro-hermandades y las Hermandades de Vísperas

Cada vez más, la Córdoba cofrade se va nutriendo de pro-hermandades, lo que significa que, por lo general, algún día darán el salto a la Semana Grande. Pero, a día de hoy, ¿están todas preparadas para dicho salto?

Primeramente, la pro-hermandad de la Sangre del Higuerón. Por la lejanía, digamos que es algo poco viable, aunque llevan una cantidad decente de nazarenos, hay cosas que mejorar, como puede ser el paso o la cruz del Señor. Poco a poco irán evolucionando.

Por otro lado, la hermandad de la Conversión, desde mi punto de vista, junto a la de Cañero, son las que mejor se podrían incorporar. La talla del Señor es impresionante, destacando su gran realismo. Quizá el paso se le pueda quedar algo pequeño a la talla, pero van por buen camino. Bajo mi punto de vista, una hermandad seria, con buena presencia en la calle. Sería precioso ver al Señor por los alrededores de la Mezquita…

En lo que a la hermandad de la Presentación al Pueblo de Cañero se refiere, ha crecido a pasos agigantados. Pienso que Cañero ya se le queda pequeño. Una hermandad con saber estar en la calle, con carácter de barrio y que anda “comiendo calle” como se suele decir. Creo que no tendrían ningún problema en llegar a la Catedral en años venideros.

Por su parte, la hermandad de las Lágrimas de Figueroa sigue trabajando duramente. Seguro que el conjunto escultórico que saldrá en los próximos años nos sorprenderá a más de un cordobés… Buena línea de trabajo, aunque a mi parecer, el paso se les queda algo por debajo de la línea que quieren seguir. Será cuestión de tiempo supongo.

La O es otra de esas corporaciones que pintan muy bien. La primera presencia por las calles cordobesas de la dolorosa de Bernal fue todo un espectáculo. Brillante, alegre, derrochando ese aroma inconfundible a barrio que tanta falta hace en ocasiones y que algunas hermandades parece que se empeñan en ocultar. La O sabe a barrio y o sabe. Y hacen gala de ello. Y ahí está su gran fortaleza, la que ha de propiciar su crecimiento.

La hermandad del Traslado al Sepulcro, sabe a sobriedad y elegancia a recogimiento y a llamada a la oración. Suena a Viernes Santo, a introspección y rachear costalero. A silencio y a verdad, a mucha verdad. Una cofradía de las que hacen falta para completar una Semana Santa importante a poco que se profundice por el camino del trabajo bien hecho. 

Por último, es una pena que Alcolea pille muy lejos. La talla de la Virgen de los Dolores merece pasear por Córdoba. Una hermandad que poco a poco sigue creciendo, inmersos en nuevos proyectos como por ejemplo la casa hermandad, y que tienen la imposibilidad de llegar a la ciudad por la lejanía. Una pena, de verdad.

Pero se tenga mejor o peor patrimonio, lo que importa es la calidad humana de la gente que forma estas hermandades y pro-hermandades. Hay hermandades “grandes” en las que la calidad humana no es la que merece, y así están, estancadas y en retroceso. Por eso pienso, que lo bueno tarda en llegar, pero si es trabajado como debe ser, la satisfacción será mayor.