El hermano mayor de la Expiración pide rezar por quienes «trabajan en el sector de la sanidad, en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en el transporte, o en una línea de caja de un supermercado» en un emotivo comunicado

La Junta de Gobierno de la Hermandad de la Expiración de Córdoba ha emitido una carta a sus hermanos, suscrita por su hermano mayor, Rafael Infantes, en la que analiza la situación actual que sufre el país por la alerta sanitaria y el estado de alarma decretado por el gobierno que ha afectado a todo el país en general y, como no, al desarrollo normal de la Semana Santa.

En dicha carta, la Junta de Gobierno se ha lamentado la suspensión de la salida procesional del próximo Viernes Santo, una decisión «de las autoridades civiles y eclesiásticas motivada por la peligrosidad de la propagación de la enfermedad, que amenaza con colapsar los servicios médicos y hospitalarios y no poder atender a las personas afectadas, especialmente a los más vulnerables». Una decisión que «como no puede ser de otro modo compartimos y acatamos, con todo el dolor, pero también con toda la responsabilidad y madurez que se debe exigir a una corporación ya centenaria».

Además de la salida del próximo Viernes Santo, la corporación ha tenido que suspender los actos de culto como el Vía Crucis por las naves de la Iglesia de San Pablo con el Stmo Cristo de la Expiración, así como el Besamanos a su imagen mariana, María Stma del Silencio.

En el comunicado, la Junta ha querido recordar «que la suspensión de estos actos no nos debe hacer olvidar el tiempo que vivimos, la cuaresma, un tiempo en el que estamos llamados a la Conversión mediante la práctica del ayuno, la limosna y la oración. No se trata sólo de cumplir con unas tradiciones religiosas, sino de la reflexión que debemos llevar a cabo sobre nuestra disposición de darnos a los demás, sacrificando nuestro tiempo y nuestras afecciones. Y que todo lo hacemos y lo podemos con la fuerza que nos da la oración.»

Destacan la ansiada llegada del Viernes Santo para poder dar testimonio de fe en las calles de Córdoba, una fe en  que Dios, en un acto supremo de Amor, se hizo Hombre y eligió nacer en un pesebre, vencer las tentaciones en el desierto, y en el Huerto de los Olivos hacer la voluntad de su Padre y aceptar su Pasión y Muerte con humildad y mansedumbre, hasta morir como muere el más miserable de los hombres, magullado y abandonado entre ladrones». Momento con el que la corporación más se identifica y muestra cada año, el momento «que representa a un Dios moribundo que se siente abandonado por todos, porque es el acto más supremo de Amor, porque nuestro Dios nos muestra su manera amorosa de ser.»

Pero la hermandad no sólo da testimonio de fe el Viernes Santo, sino acompañando durante todo el año al que sufre, con los pobres y necesitados, como parte de la Iglesia.

Pero en estos días que han convulsión a do a nuestra sociedad, el Hermano Mayor y la Junta de Gobierno de la corporación han instado a sus hermanos a dar testimonio personal, y ser la cara visible de ese «Dios amoroso que procesiona el Viernes Santo». Así como a que los hermanos aprovechen para «profundizar en vuestra unión y vuestro afecto con los que son la primera de vuestras obligaciones, vuestros hijos, padres, cónyuges. Para tener conversaciones largas sobre cuestiones sobre las que nunca se habla, para disfrutar de la familia. Para mejorar vuestra formación. Para pasar algún tiempo en oración personal. A todo momento y circunstancia se ha de sacar su fruto.»

La junta ha instado a no olvidar que los titulares están en su capilla todo el año, esperando las oraciones de sus hijos. Además, recuerda que la Hermandad organiza a lo largo del año diferentes cultos, así como momentos de formación y oración que todos deben aprovechar, sin olvidar que la Cuaresma «no es más que una preparación para la Pascua, que nada para nosotros tiene sentido sin la Resurrección, que para vivir para siempre hay que morir antes a las cosas de este mundo».

Por último, desde la junta de gobierno ha pedido a todos una oración por todos aquellos, especialmente por los hermanos, que «trabajan en el sector de la sanidad, en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en el transporte, o en una línea de caja de un supermercado, están pasando por momentos difíciles, de tribulación, en los que se está poniendo a prueba su entrega y profesionalidad. Y también por todos aquellos que por ser más vulnerables están sufriendo la enfermedad con especial virulencia».