Los populares Jardines de Colón han sido testigo mudo en la distancia, éste 16 de marzo para la historia, de la bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús en Su Soberano Poder, un acto que el pueblo cordobés esperaba con tanta expectación y júbilo. La Iglesia de Nuestra Señora de la Merced quedó abarrotada de feligreses y cofrades de la ciudad califal para recibir a uno de los titulares de la pro-Hermandad de la Quinta Angustia, consumándose así el sueño más anhelado de la joven corporación, que pasará a engrosar las salidas procesionales que se producen en las vísperas de la Semana Santa de Córdoba. Será el próximo 11 de abril, Jueves de Pasión, cuando el Señor del Soberano Poder recorra por vez primera las calles de la collación de San Miguel para realizar un solemne Vía-Crucis y colmar así de bendiciones a los feligreses de la misma, inaugurando la Semana Mayor en la Ciudad de San Rafael junto a la salida procesional del Señor de la Salud de Puerta Nueva.
Como no podría haber sido de otra, la Santa Misa y la bendición de la imagen estuvieron presididas por Monseñor Demetrio Fernández. Sin embargo, no fue la primera vez que el obispo de Córdoba buscaba el Soberano Poder de Cristo en aquella talla. Durante el proceso de ejecución de la imagen, Demetrio Fernández González había visitado el taller de los imagineros Juan Jiménez González y Pablo Porras Castro, cuyas gubias ya dieron vida a María Santísima de la Quinta Angustia en 2013. Aquel día no estaba concluida la efigie de ese imponente Nazareno camino del Gólgota que por fin recibe culto en el centro de la ciudad de Córdoba, pero el prelado quiso dejar constancia del cariño que le profesaba aún cuando no había sido siquiera policromado. Tampoco portaba el madero de su martirio, el cual ha sido tallado en madera de cedro canadiense por el sevillano Enrique Lobo Lozano, autor de las cruces de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder o del Santísimo Cristo de las Tres Caídas.
La jornada quedaría grabada con letras de oro en la Historia, no sólo de la corporación, sino de la propia trayectoria de los imagineros, que reconocen la complejidad del proceso de ejecución de la talla, que supera los dos metros de altura. Pero tampoco únicamente fueron letras de oro, sino también letras reales materializadas a través de la tinta que emana de la pluma de Demetrio Fernández, quien ha redactado un pergamino -sólo Dios sabe qué- para introducirlo en el portentoso cuerpo del Señor del Soberano Poder. El gesto fue realizado por el propio obispo, quedando para la eternidad guardado en el interior de la talla este pequeño tesoro, custodiado en un plumier de madera. Unos momentos – íntimos -cuyas imágenes, indudablemente, sacudieron de arriba abajo el cuerpo y el alma de todos los presentes en el taller.
Se trata de la primera ocasión que el obispo de Córdoba visita el proceso de tallado de una imagen. Tampoco es casualidad. Demetrio Fernández siempre ha guardado especial vinculación y cariño por la pro-Hermandad de la Quinta Angustia, no habiendo querido perderse ni un solo instante de la Historia de la misma, velando por cada paso que daba la joven corporación. Además, estamos ante una de esas cofradías -realmente tal en un futuro esperemos no lejano- de corte serio y sobrio, elegante e impactante, con paciencia, sin pausas pero sin prisas. Todo en su justa medida y en su tiempo preciso.
«Para nosotros ha sido uno de los momentos más significativos y sentimentales dentro del proyecto de la realización del Señor del Soberano Poder», aseguran los imagineros. «Contar con el apoyo del obispo de la ciudad, así como su visto bueno sobre la imagen, ha sido uno de los momentos de mayor placer espiritual que hemos podido sentir, siempre estaremos agradecidos de corazón por su confianza y entrega».
Sin embargo, no quedaron ahí las ilusiones de la jornada. Acto seguido, el obispo de Córdoba procedió, junto a Juan Jiménez González y Pablo Porras Castro, a enclavar y sellar la cabeza del Señor en el cuerpo, ya con la corona de espinas tallada, quedando así en la retina de los asistentes unas instantáneas sobrecogedoras que de seguro jamás apartarán de sus memorias. La efigie ya estaba completa. Sólo quedaba la policromía para darle el halo de vida para que naciera Nuestro Padre Jesús en Su Soberano Poder, una imagen colmada de simbolismos que en nada dejan indiferente a sus conocedores, siendo digno de alabar el meticuloso cuidado de cada uno de los detalles que forman el conjunto de la talla.
De esta manera, no sólo llama poderosamente la atención la imponente zancada, sino que el Nazareno guarda la misma mirada que su Madre, cuyos ojos claros clavan directamente en el alma del devoto que llega a sus plantas cargado de plegarias. Además, la propia advocación queda perfectamente plasmada en la imagen, desprendiendo una sensación de poder y dinamismo que recargan la talla de unción. «Para nosotros era esencial que la imagen representara todo su máximo poder, fuerza, entrega y amor hacia la humanidad, con la fuerza y hombría que solo podría llevar el Hijo de Dios ante un sacrificio tan tremendo», aseguran los autores de la imagen. Este carácter se verá aún más exaltado cuando el Señor del Soberano Poder quede dispuesto sobre una parihuela el próximo 11 de abril, jornada que los imagineros reconocen que aguardan con incertidumbre, ya que se tratará de la primera vez que vean la imagen «caminar», a pesar de recoger un momento donde Cristo ya ha caído -al menos- una vez.





