El Perdón celebrará por vez primera misa propia en El Rocío

Sobradamente conocida es la vinculación existente entre la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Córdoba y la Hermandad del Perdón, materializada en virtud del hermanamiento materializado el 12 de octubre de 2013, que deriva de la advocación de la dolorosa de la corporación de la Judería y del profundo sentimiento rociero de sus hermanos y que se traduce en la presencia de la cofradía penitencial, cada Pentecostés, en la Aldea Prometida y acompañando a la filial rociera en su peregrinación anual al Santuario de la Blanca Paloma.

Este año, la presencia de la Hermandad del Perdón, con motivo de la peregrinación anual de los rocieros cordobeses, adquirirá una singularidad. Será la primera vez que la hermandad del Miércoles Santo celebre misa propia a las plantas de la Reina de las Marismas, cumpliendo de este modo un anhelo de la junta de gobierno que preside Fernando Castro, cuyo sentimiento rociero es una de sus señas de identidad.

La llegada al Rocío está prevista para el viernes 29 de septiembre. Al día siguiente la Hermandad del Rocío de Córdoba participará en el Rosario Vespertino que realiza alrededor de la Ermita organizado por la Hermandad Matriz de Almonte y el domingo están fijadas las dos importantes citas ante la Virgen del Rocío, a las 10 la misa de la Hermandad del Rocío de Córdoba y a las 17 horas la específica de la Hermandad del Perdón.

Precisamente hace ahora un año, con motivo de la llegada de esta importante fecha para los hermanos del Perdón, el hermano mayor de la cofradía de San Roque, Fernando Castro, destacaba a Gente de Paz la importancia de esta peregrinación recordando que “uno de los principales objetivos que nos marcamos la nueva junta de la Hermandad del Perdón fue la formación y evangelización” y afirmando, en este sentido, que “sabemos que cuando hacemos estación de penitencia o realizamos nuestros cultos, estamos evangelizando y haciendo llegar al mayor número de personas nuestro sentimiento de la Fe. Pero se evangeliza de muchas formas y en diferentes lugares”.

Castro enmarcaba esta peregrinación en el cumplimiento de sus “obligaciones tal y como manda el decreto que firmamos ambas corporaciones” pero al mismo tiempo manifestaba que “nos desplazamos para vivir unos días en comunidad con todo un grupo de personas, algunos hermanos de la Hermandad y otros no, allí todos somos iguales, para vivir una experiencia única e irrepetible, mágica, podría llamarla”, lo que dota a esta cita anual de una connotación que trasciende al mero cumplimiento del compromiso adquirido y da buena cuenta de que es la fe y el sentimiento lo que hace que los hermanos de la cofradía del Miércoles Santo se postren cada año ante la Blanca Paloma.

No existe atisbo de duda en las reflexiones del hermano mayor cuando revela que “en el Rocío se siente a la Madre de Dios como intercesora y cada vez que vas te impregnas de Ella, y en Octubre, es nuestra querida Señora del Rocío y Lágrimas, la que nos mima y nos aúna en un único sentimiento. Yo solo me quedo con aquellos que vienen por primera vez, y ya nunca más faltan. Por algo será”. Dos devociones que son las dos caras de la misma moneda; la devoción sincera a la Virgen María, como cauce para llegar a su Hijo.