El reencuentro más especial de Manuel Jiménez y la Virgen de la Victoria

Hace apenas unos días adelantamos en Gente de Paz el nombramiento de Manuel Jiménez como nuevo vestidor de María Santísima de la Victoria de la localidad cordobesa de Puente Genil. Una bellísima dolorosa creada en el taller del artista sevillano Juan Ventura en 1986, coetánea de las cordobesas Estrella y Concepción, con la que el artista cordobés mantiene una especial vinculación que tiene su origen en el mismísimo germen de la dolorosa. 

Un nombramiento que ha propiciado el reencuentro más especial entre el vestidor y la imagen, entre el creador y la Madre de Dios. Y es que después de cerca de 33 años, Manuel Jiménez ha vuelto a vestir a la Virgen, tal y como hiciera para su bendición y para el histórico reportaje del mítico fotógrafo hispalense Fernand, que se le hizo previo a la bendición en el mismo taller de Juan Ventura.

Para esta ocasión tan excepcional, la dolorosa, que se halla expuesta en el Santuario de la Purísima Concepción de Puente Genil, en devoto besamanos, lleva una mantilla de encaje granadino y un conjunto de Chantilly. En su mano lleva un pañuelo de punto de aguja de Bruselas. En sus sienes luce una corona de Manuel de los Ríos, reformada y restaurada recientemente. La virgen luce saya burdeos y manto azul pavo real, así como la toca sobremanto, cuyos bordados en oro, al igual que la mayor parte del patrimonio que posee la hermandad, están realizados en el taller de la propia hermandad, con el trascendental componente sentimental que ello conlleva.

Como complemento perfecto, el espectacular montaje floral ha sido dispuesto por la Floristería Montecristo de Puente Genil, que regenta Francisco Linares, y se compone de un friso con de rosas blancas y astromelia con verdes variados, jarras de gladiolo blanco y centro de gladiolo y rosas holandesas de la variedad avalach. Un conjunto de 200 gladiolos, 150 rosas y 150 tallos de astromelia para mayor gloria de la Madre de Dios y para deleite de los sentidos.