El lunes 10 de febrero, Nuestro Padre Jesús del Silencio regresa al culto tras la intervención realizada por Enrique Gutiérrez Carrasquilla. Dicha intervención se ha realizado en las dependencias de la Hermandad y ha consistido en: la eliminación en distintas partes del cuerpo de exudaciones de resina de la madera adheridas a la capa superficial de policromía, la reintegración de soporte en mechón de cabello que cae sobre la espalda coincidente con un ensamble y la reintegración de desgastes en los pies, debido al roce con las túnicas. Así mismo, durante la próxima Cuaresma se procederá a la eliminación de manchas de las manos y la reintegración de pérdidas de policromía (no los desgastes) provocadas por los besamanos, trabajos para los que no será necesario retirar la imagen del culto.
El Señor del Silencio en el Desprecio de Herodes es una obra realizada por el taller de Pedro Roldán en 1698. No está documentada la autoría, pero sí posee la Hermandad el encargo que realizara a dicho taller para la ejecución de la talla. Realizó su primera estación de penitencia el Domingo de Ramos de 1699 desde la Parroquia de San Julián. Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes representa el pasaje evangélico narrado por San Lucas (23, 8-11), que describe el momento en el que Jesús fue enviado por Pilatos a Herodes y éste, tras varias preguntas, lo desprecia y lo toma por loco ciñéndole una vestidura blanca.
El Señor aparece sobre peana de madera policromada, descalzo y maniatado frontalmente, con la mano derecha sobre la izquierda, vestido con la túnica representativa del pasaje, en clara posición andante tras el desprecio hecho por el Tetrarca y acompañado de la escolta romana que lo lleva de nuevo a Pilatos. El rostro refleja una enorme humildad y sumisión, siendo sumamente elocuente el triunfo del silencio sobre la inmundicia del mal representado en Herodes. En el mismo puede observarse una gota de sangre perteneciente al sufrimiento del Señor en el Huerto de los Olivos. Las facciones son dulces, con los ojos y las pestañas pintados sobre la talla. La nariz es recta y la boca de finos labios se encuentra cerrada. Sobre la cabeza se presentan potencias en oro o material noble, de las que la Hermandad posee 4 juegos, destacando las realizadas en oro de ley por Emilio García Armenta en 1951.
Se trata de una escultura para vestir de madera policromada de 185 cm., aunque si bien no corresponde el cuerpo original ya que Juan Luis Vasallo le realiza uno nuevo en 1951 cambiando la posición de las manos que pasa de detrás hacia delante. Las manos son de Sebastián Santos, realizadas en 1935. La talla ha sufrido, a lo largo de los años, diversas restauraciones como las de 1881 por Emilio Pizarro de la Cruz, en 1913 y 1917 por José Ordóñez Rodríguez, en 1928 por Manuel Galiano Delgado, en 1959 y 1974 por Francisco Buiza, en 1980 por Francisco Peláez del Espino y en 1995 por Fuensanta de la Paz Calatrava en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, que le adaptó un nuevo sistema de sujeción en las articulaciones, eliminó un ataque de insectos xilófagos, resanó desperfectos en la espalda producidos en una restauración anterior y limpió la policromía.
Fuente documental | Hermandad Amargura






