El último palio

La llegada del Señor se acerca, llegamos a la tercera semana de este Adviento tan especial que estamos viviendo, y en el ambiente se va notando la expectación, cuando la Virgen nos anuncie en los próximos días que Cristo está a punto de llegar. En el Arco, Triana o en la Ronda Histórica saben muy bien lo que viene.

Y cayendo en la cuenta, el olvidable 2020 está llegando a su ocaso, y no nos hemos dado prácticamente cuenta, hace justamente un año, paseaba el último palio que se ha visto por las calles de Sevilla camino a la Catedral, con un contraste de candelería encendida y luces de Navidad, de olor a incienso y olor a castañas asadas, de bullas esperando una cofradía y colas para ver un Belén, contraste que me atrevería decir que sólo se vivirían al mismo tiempo en esta bendita ciudad.

Hace un año, y quién nos lo iba a decir, cuando la Virgen de la Encarnación entraba dos días después de nuevo en su parroquia, que hasta no sabemos cuándo, (esperemos que muy pronto), no volveríamos a ver al menos un palio en la calle, porque de lo poquísimo que nos ha dejado disfrutar este 2020 ha sido de dos glorias, algún que otro Vía Crucis y la salida de una asociación civil.

Hace un año, pero la sensación hace que parezca mucho más, el confinamiento paró el tiempo, y lo manejó a su tiempo, saltándose varias hojas del candelario como se dice coloquialmente «por la cara». Pero estemos tranquilos que en estos días llegará la Esperanza, que realmente nunca se fue, sólo va a renovarse y seguro que todo cambiará…