El viejo costal | “La Recogía”, Tertulia del Decanato de los Capataces de Córdoba

La vida transcurre alrededor nuestra, y muchas de las cosas importantes nos pasan inadvertidas, en el más oscuro silencio, y ahí es donde quiero verter algo de luz, luz que esta tertulia se merece, por muchas cosas, pero especialmente por lo que la ciudad de Córdoba le debe a consecuencia de la entrega voluntaria de su trabajo, gratuito y como alguno de ellos ha dicho, siempre a mayor gloria de Dios.

La Recogía, es una tertulia que acostumbran a reunirse, compartiendo mesa, y sobremesa, donde los integrantes de la misma, que esta semana pasada fueron un total de once capataces, capataces que lo fueron, y que en la actualidad comparten como iba diciendo mesa, opinión y amistad, independientemente de las inexistentes rivalidades durante su periodo de actividad, como capataces.

Ahí pueden ver la fotografía, donde de izquierda a derecha están D. Rafael Soto, D. Lorenzo de Juan, D. José Fernández, D, Manuel Murillo, D. Juan Berrocal, D. Juan Rodríguez, D. Emiliano Sánchez, D. Manuel Herreros, D. Antonio Ruz, D. Rafael Muñoz, y D. Patricio Carmona.

Toda la sabiduría y el conocimiento sobre el arte de llevar pasos reunidos en torno a la misma mesa, he sumado así por lo alto y entre todos los asistentes, faltando algunos de sus componentes, suman un total de casi quinientos años de experiencia en el mundo del martillo y del costal, como me gustaría escuchar sus charlas, ya que entiendo con esa experiencia junta, será de una sabiduría inmensa.

Por las manos de los asistentes han pasado casi la totalidad de los pasos de nuestra Semana Santa, por sus manos han pasado miles de costaleros a los que les transmitieron sus conocimientos y técnica, ellos han hecho mucha historia para nuestra ciudad, nos han dado muchos buenos momentos y toda la historia de nuestra Semana de Pasión, y también de las Glorias, que todos los palos han trabajado y tocado.

Además de esos casi cinco siglos de experiencia, al menos ocho de ellos han sido Hermanos Mayores de sus hermandades, algunos dos veces, y otros hasta en tres ocasiones, otros han trabajado desde cargos distintos con lo que su experiencia y entrega aumentan de forma exponencial.

Y ahí los tienen, historia viva de nuestra ciudad, historia completa de nuestra Semana Santa, una amistad certera, y ni ellos tienen conciencia de lo que han entregado a nuestra ciudad, ya que solo se centraron en cada una de sus cuadrillas, en cada una de sus dificultades, en cada una de sus necesidades, y a pesar de una inexistente rivalidad, que hoy queda demostrada, comparten sus experiencias y amistad siempre como hicieron con su trabajo, de forma altruista y desinteresada.

Así que yo delante de ellos me atrevería a decir “Tos por igual, mis valientes, que nos habéis mostrado de cerca el cielo, el cielo de Córdoba, el cielo de nuestra ciudad” y la ciudad como pago, calla y olvida, a modo de ejemplo: muchos de estos capataces fueron formados por el decano de Córdoba, el fallecido D. Rafael Muñoz Serrano, y Córdoba aletargada y durmiente lo deja como olvidado, nadie es profeta en su tierra, pero la tertulia y todos los componentes de “La Recogía” estrechamente ligada a las enseñanzas de D. Rafael Muñoz Serrano, están de acuerdo y desean que la ciudad premie su recuerdo y su memoria asignándole una calle en el callejero de la ciudad, tema que han tratado en esta reunión, así como en otras anteriores.

Y así va transcurriendo la vida y los días, pero no quería dejar de señalar a este grupo de amigos, a su sabiduría demostrada, y su inquebrantable amistad, y agradecerles su muestra de humildad por saber compartir la amistad y el conocimiento con compañeros de oficio y arte, y desde estas líneas darles a todos un fuerte y merecido abrazo.