En directo | Vía Crucis de las Hermandades de Córdoba, presidido por el Cristo de la Piedad de Palmeras

Es la primera vez que un crucificado presida este acto de culto, dispuesto de forma vertical, en la ciudad de San Rafael

Con tal motivo, la Hermandad ha realizado una nueva parihuela de manos de Javier Bueno

En cuanto al acompañamiento musical, la Hermandad ha decidido optar por música de capilla con un repertorio de piezas clásicas que ha confiado a “Ad Finem Tecum”, Capilla Musical de Córdoba

En directo desde la Catedral

La Hermandad de la Piedad de Palmeras volverá a hacer historia este sábado, 17 de febrero de 2024, primer sábado de Cuaresma, cuando el impresionante Santísimo Cristo de la Piedad presida el Vía Crucis que cada año organiza la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, en virtud de la decisión adoptada por la Junta de Gobierno de la corporación del Miércoles Santo, encabezada por Pilar Torrecillas, que propiciará que el Crucificado sea entronizado en una parihuela en posición vertical. Un hito para la ciudad de Córdoba ya que permitirá a los cofrades cordobeses disfrutar de una espectacular Imagen, inédita en Córdoba para este acto de culto, el más importante de cuantos organiza el máximo organismo de representación de las hermandades cordobesas.

Cabe recordar, en este sentido, que será la primera vez que un crucificado presida el Vía Crucis de las Cofradías, dispuesto de forma vertical en la ciudad de San Rafael, como ya ocurriese en Sevilla, en 2019, con el Santísimo Cristo de la Conversión, de la Hermandad Montserrat y más recientemente, en 2023, con el Santísimo Cristo de las Almas de la Hermandad de Los Javieres, cuando ambas imágenes devocionales presidieron el Vía Crucis del Consejo. Una decisión con la que la hermandad de Palmeras se erige en pionera en Córdoba y evidencia la indiscutible evolución positiva que viene experimentando la corporación en los últimos años, que tuvo su punto culminante hace apenas un año, con la bendición del maravilloso crucificado de Antonio Bernal y volverá a constatarse con motivo de esta celebración.

La nueva parihuela de la Piedad, realizada por su hermano Javier Bueno con ayuda del resto de la Junta de Gobierno, lucirá cuatro faroles de plata cedidos para esta ocasión especial por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Rambla, que fueron estrenados en 1963 en el antiguo paso de plata. Proceden de los Talleres Angulo de la localidad cordobesa de Lucena. Fuentes de la Hermandad explican que están estudiando acompañarlos por dos hacheros de plata a los pies del crucificado para imprimir una mayor seriedad y elegancia. Estas piezas son también de los Talleres Angulo, pero realizado por la primera generación, a principios del siglo pasado, restaurados por la Hermandad para la Capilla del Señor. Lucirá un exorno floral compuesto principalmente por iris sobre la parihuela con un moldurón en oro y faldones de terciopelo burdeos y galón dorado realizados por la Escuela de Costura de la Hermandad.

Adicionalmente, la hermandad ha diseñado un itinerario escogido con mimo para esta ocasión única e irrepetible, que deparará múltiples momentos para el recuerdo de los hermanos del populoso barrio cordobés y de todos los cofrades de la ciudad, que, sin lugar a dudas, acudirán en masa para presenciar una Imagen novedosa que aportará para nuestra Semana Santa nuevos marcos que inmortalizar por las calles Romero, Almanzor y Puerta de Almodovar. Así, la cofradía pondrá su Cruz de Guía en la calle a las 16:30 horas, partiendo su cortejo de la Parroquia de San Antonio María Claret hacia la Catedral. A las 18:00 horas alcanzarán el centro de Córdoba, atravesando los Jardines de la Victoria, camino de la Trinidad, para buscar la calle Barroso y bajar hacia Deanes. La comitiva tiene previsto alcanzar la Puerta de las Palmas del Templo Mayor a las 19:25 horas.

Una vez realizados los rezos de las catorce Estaciones de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral, a las 21:15 horas, el cortejo regresará a su Parroquia, retomando parte del recorrido que realizara tras la Bendición de la nueva Imagen del Santísimo Cristo de la Piedad, el pasado 19 de febrero, discurriendo por Judería, Deanes, Romero, Almanzor y Puerta de Almodóvar para encarar Camino de los Sastres, Costa Sol, Antonio Maura, Plaza de Toros y caminar hasta Miralbaida, en las cercanías de Palmeras, teniendo prevista su entrada en el Templo alrededor de las 24:00 horas. Será sin duda «el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías más largo de la historia de Córdoba», en tiempo y en distancia, pero, desde luego, conocidos todos los detalles, no será este dato el más relevante para esta cita con la historia ya que la disposición del Cristo ofrecerá una nueva visión en la forma de entronizar un crucificado para el Vía Crucis de las cofradías cordobesas.

Con la mirada puesta en esta cita sin precedentes, la Hermandad ha realizado una nueva parihuela de manos de Javier Bueno, miembro de su Junta de Gobierno, de manera que permita procesionar la Imagen de forma vertical por las calles más estrechas de la Judería cordobesa.  Para el exorno floral la Hermandad tiene previsto la colocación de iris para esta ocasión, abandonando el clavel rojo que suele utilizar en su Estación de Penitencia. En cuanto al acompañamiento musical, la Hermandad ha decidido optar por música de capilla con un repertorio de piezas clásicas que ha confiado a “Ad Finem Tecum”, Capilla Musical de Córdoba y que deleitará con sus sones tanto a la ida como a la vuelta por la parte más céntrica de la Ciudad, realizando el resto de su recorrido en riguroso silencio.

El Santísimo Cristo de la Piedad es una escultura en madera de cedro real dentro de los cánones clásicos barrocos del siglo XVII, representando a Cristo muerto en la Cruz sujeto con tres clavos. De estudio anatómico completo y con algunos detalles muy personales que acompañan a esta Obra clásica; tales como sudario tratado dentro del estilo más personal del artista. Se refleja, además, un exhaustivo tratamiento de las telas y un anudado más novedoso mediante juego de borlas. ​Estamos ante una obra de una belleza, dulzura y espiritualidad​ contrapuesta a la tensión propia y traumática de una muerte en la Cruz, que presenta una​ inclinación en el torso de 42º sobre el estípite, posición que​ hace posible que la Imagen se descuelgue o incline hacia adelante con gran aplomo para estirar los brazos apoyando su peso sobre la pierna izquierda.

​Su​ cabeza se inclina ligeramente hacia la derecha​ y clava sobre su sien las alargadas espinas, algunas de ellas traídas de un desierto de Perú, que forman parte de​ una corona de gran volumen que cierra una cabeza de serpiente en una melena recogida encima del hombro derecho, para destacar a cada lado​ un mechón de pelo en forma de trenza o rulo judío. ​Los​ ojos se encuentran ligeramente entreabiertos, partiendo de su izquierdo una gran lágrima que compensa el dramatismo de la herida e hinchazón del pómulo y de la espina sobre su ceja.

El tabique nasal es prolongado y sus pómulos pronunciados, las cejas bien señaladas confieren al​ rostro de la imagen​ idénticos síntomas de​ relajación provocada por la placidez de la muerte, confiriendo en la Imagen una gran serenidad frente a unos rasgos muy masculinizados. El resto del estudio anatómico comprende las heridas producidas en su hombro derecho al soportar el peso de la Cruz, las heridas propias de la Pasión, en costado, piernas, etcétera. En la policromía goza de un mayor protagonismo la presencia de la Sangre como recurso impresionista y la encarnadura abarca mayor colorido en tonos grises, morados y violetas. La Cruz que ha realizado José Carlos Rubio Valverde acompaña a la perfección al crucificado en su diseño, talla, grosor y policromías.​Se ha expresado la paz y serenidad y los signos de la Pasión, en definitiva, mediante un estilo impresionista donde el dolor y la angustia de la muerte de Cristo protagonizan y compensan el verdadero mensaje de su Amor por el hombre.