Están llegando fechas en las que se celebran numerosos certámenes y conciertos y muchas hermandades, grupos parroquiales, asociaciones, etc. ultiman los detalles de dichos eventos. Cierto es que a todos, o a la mayoría, nos gusta ir a estos eventos porque suele ir una banda top, y quizá 2 o 3 de nivel inferior. Muy bien, hasta aquí todo en orden. Te cuesta la entrada entre 3 y 7 euros.
Los más allegados, cumplen allí todo el evento, mientras que otros solo van a última hora, cuando actúa la banda top. Sí, esa banda que es la única que cobra en el certamen, mientras que a las otras, si acaso, le habrán pagado el transporte y los bocadillos hechos en Navidad. No es suficiente con tocar (en algunos casos) con poco público, parece ser, y gratis. Mientras, otros llenan el recinto y encima cobrando.
Como dice un compañero de esta casa, las hermandades a día de hoy «te invitan a participar en su certamen», pero sin pagar nada, porque todo se lo lleva quien se lo lleva. Por ejemplo, hace unos años toqué en un certamen donde una agrupación sevillana, en concreto su famoso director, sacó un sobre lleno de billetes y se puso a contarlos delante de la gente como si nada y una vez contados, entonces fue cuando tocaron dos marchas más a petición popular.
Parece que no queremos verlo porque nos gusta demasiado, pero en los últimos años, la Semana Santa ha pasado a ser un mundo de negocios, dejando de lado los valores que debe transmitir. Si no, piensen… Hay bandas top que cobran más en certámenes que en Semana Santa…





