Hermandades que apenas dejaron rastro (y II)

A lo largo de la historia la religiosidad popular ha mostrado variaciones a lo largo de los siglos. Imágenes que antaño contaban con una importante devoción fueron cayendo en el olvido, mientras que otras comenzaban a vivir una etapa de esplendor que todavía se mantiene. También hubo corporaciones que acabaron sufriendo los graves embates de epidemias, que acabarían mermando el número de hermanos que formaban parte de la nómina así como capítulos protagonizados por guerras, invasiones, que acabaron haciendo desaparecer enseres e imágenes de cofradías provocando pérdidas irreparables.

Hoy en día no se conoce con exactitud cuántas hermandades han llegado a existir con el paso de los siglos. Algunas de ellas perdieron todos sus archivos mientras que otras han podido recuperarlos gracias a que se han encontrado en páginas de subastas o anticuarios. Si en la primera entrada tratamos algunas de las corporaciones más conocidas, pero que apenas dejaron rastro en el ámbito documental, ahora lo hacemos con otra selección de las que existen incluso menos datos.

Titulares de la Congregación de la Sexta Angustia

Es el caso de la hermandad, honra y gloria del omnipotente Dios y Nuestra Señora de la Piedad, que fue fundada en la actual Iglesia de San Antonio Abad, sede de la hermandad del Silencio, hacia 1554. Realizaba la procesión de disciplinantes con individuos pertenecientes a la raza negra, en la madrugada del Jueves Santo. Fue tal el auge que tuvo que Juan Vargas de Sotomayor, caballero veinticuatro de Sevilla, cedió un solar donde se labraron la capilla, almacén para los pasos, sala capitular, sacristía y viviendo para el hospital. Curiosamente, esta capilla así como sus dependencias son el origen actual de la capilla de los Ángeles, sede de Los Negritos. Esta cofradía compuesta por hombres de raza negra quedó agregada a la actual que sale cada Jueves Santo, tras la reducción de hospitales que se materializó en 1587.

Otra de las corporaciones que en sus inicios fue concebida con carácter penitencial fue la actual Humilde y Real de la Santa Caridad, fundada en 1564. Hasta el siglo XVII efectuó su salida en la noche del Jueves Santo desde la Capilla de San Jorge hasta la Catedral, visitando templos cercanos como la Colegial del Salvador, la Magdalena, San Pablo y San Isidoro. Durante la procesión podía contemplarse un crucifica y una imagen de Nuestra Señora con la insignia de la caridad. Dejó de hacer estación de penitencia durante la primera década del XVII.

Más desconocida fue la llamada de Las Tres Tentaciones, organizada por unos jóvenes cuya corporación tuvo sede en la Parroquia de San Lorenzo. Ya existía en 1757 y, curiosamente, dos años más tarde vuelve a salir el Lunes Santo. Después se le pierde la pista, cayendo en el ostracismo y convirtiéndose en una de las hermandades más desconocidas que ha tenido la capital.

En el viejo arrabal, existió la Congregación de la Sexta Angustia. Todavía hoy puede contemplarse a las imágenes de este misterio, que se corresponde con la tipología conocida como Piedades horizontales. Señala Amparo Rodríguez Babío que la Virgen es una talla de candelero barroca, lo que da indicios de que esta vino a sustituir a otra anterior. En cuanto al Cristo del Amor, su ejecución está fechada en torno a los albores del siglo XVII. Llama la atención la ausencia del brazo izquierdo, lo que podría indicar que fue utilizado para llevar a cabo la representación del sermón del descendimiento. Según refiere, la dolorosa era conocida también con otras advocaciones, como Angustias o de la Quinta Angustia. Fundada en 1818, habría cumplido el pasado año dos centurias desde que se erigiera. Sin embargo, acabaría entrando en una grave crisis durante el sexenio democrático que terminaría por hacerla desaparecer a finales de la década de los ochenta. Tras la revolución de 1868 pasó de la Iglesia de los Remedios a la Parroquia de Santa Ana, fechándose sus últimas elecciones el 21 de enero de 1876. En sus Reglas se recoge que “esta cofradía hará su estación en la tarde del Miércoles Santo a la Santa Iglesia Catedral, no pudiendo hacer su estación en otro día, y en caso de lluvia esperará hasta las ocho de la noche”. En cuanto a la indumentaria, refiere que “el traje que han de usar los Señores Nazarenos será siempre negro de manto con cordones morados y jamás de ningún otro color”. Años más tarde, ya en 1893, un grupo de feligreses solicita al arzobispado la aprobación de una nueva hermandad de penitencia. Ahora las imágenes pasaban a llamarse “Santísimo Cristo del Calvario y Nuestra Señora de la Piedad”, pues en una anterior petición no son aprobadas, lo que lleva a pensar que cambiaron de advocación a los titulares con el fin de obtener el respaldo de palacio. Sin embargo, las Reglas no fueron aprobadas y Triana perdió un grupo escultórico que, quien sabe, podría recorrer las calles más de dos siglos después.

Antiguo Convento de los Remedios, hoy sede del Museo de Carruajes