El sueño del Naranjo de cara al próximo Martes Santo va adquiriendo forma. La hermandad de la Agonía ha previsto la presentación de la bambalina frontal del paso de palio de Nuestra Señora de la Salud este sábado al término de la Fiesta de Regla que dará comienzo a las 19:30 y que culmina el Quinario que la corporación está consagrando en honor del Cristo de la Agonía. Se trata de una magnífica pieza elaborada por el insigne bordador ecijano Jesús Rosado Borja, siguiendo el diseño que Julio Ferreira, auténtico artífice del maravilloso altar itinerante concebido para la Madre del Redentor. La realización del fleco de la bambalina y la cordonería ha sido responsabilidad de otro prestigioso artista, Sergio Guzmán, auténtica referencia en la materia, autor del nuevo fleco del palio de la Macarena, entre otros muchos trabajos.
El nombre de este reputado artista se une al de un importante elenco para conformar la primera salida de la dolorosa que tallara Miguel Ángel González Jurado en 1988. Así, el carpintero Juan Pérez Sánchez será el encargado de tallar la parihuela del palio, altar itinerante que estará comandado por Francisco Carbonero bajo la próxima Luna de Nisan. Todo ello como complemento de la toca de sobremanto que ha bordado Francisco Mira y la elección de Antonio García de los Ríos para realizar el pollero, así como la concreción de que será la Asociación de Música de Cabra la que le ofrenda sus sones el próximo Martes Santo.
El diseño del palio de la Virgen de la Salud sigue las pautas decorativas establecidas en la línea estilística de la cofradía: el Renacimiento (1480-1630). Se trata de una obra que se sitúa bajo una ornamentación influenciada por el gusto italiano de formas y follajes con una clara presencia de grutescos que hacen su aparición en las artes decorativas a partir de las excavaciones acaecidas sobre 1480 o poco antes de la “Domus Aurea”, que serviría para imponer un tipo de ornamento en aquel tiempo innovador, distintivo adoptado tanto por los pintores, arquitectos, escultores y decoradores de la época, siendo el ejemplo más célebre, la obra pictórica de los frescos de las Logias Vaticanas bajo la dirección de Rafael. Un Renacimiento elegante en sus líneas, a su vez poderoso, al servicio de los emperadores, reyes y pontífices. El Concilio de Trento no consiguió invertir esta tendencia, pero tuvo la habilidad de llevarse este método practicado en las cortes al terreno religioso que desde ese momento se distinguió por la opulencia y el fasto dentro de la iglesia.
Desde el punto de vista estilístico, la bambalina juega en tres espacios: la base principal, el follaje habitado por grutescos, siguiendo una estructura denominada “candelabro”, donde se sitúa en una estructura agradable y vertical, los motivos en forma de jarrones o copas, estando presente en los tres paños de la decoración, que sirven a su vez de columna vertebral donde habitan entre follajes figuras de semianimales, aves, que toman al adaptarse con la ornamentación, formas de unión con acantos hasta el punto de acabar siendo parte de ellas mismas. Sobre la parte central superior, la disposición del ornamento se deposita sobre unas estructuras lineales que se curvan en los centros en formas de medias lunas, en ellas residen los “putti” o figuras de ángeles alados renacentistas, acompañados en los lados por cuernos repletos de frutas representativas, motivo muy empleado en la decoración, sobre todo en el siglo XVII, donde llegó a su momento más álgido.
El motivo más importante es quizás el centro de la decoración, donde se impone un “cartiglio” o cuero italiano, en forma de rollo de papel desplegado utilizado como soporte de un mascarón de un “putti” o ángel con caídas de cintas airosas con frutas en los extremos. Parte esencial en este proyecto, es la gran de la viveza de los tonos en el color. Para ser fiel a las tonalidades características del Renacimiento, los grandes pintores, tanto del Quattrocento (Perugino, Pinturiccio, Botticelli , Roselli… ) como posteriormente en el periodo del Cinquecento (Rafael, Leonardo y Udine) que optaron en sus pinturas por tonalidades con gran viveza en los ropajes, ricas en el color, el fondo de la obra tendría acoger este requisito básico por lo que se optó por un rojo intenso fundamentado en los frescos de las Madonnas de Perugino (1448-1523) o Rafael (1483-1520). Un diseño prolífico en el detalle que, en las manos de Rosado, se materializará en una obra de gran calidad y elevado nivel artístico, para dotar a la Reina del Naranjo, de una de las piezas esenciales de la Córdoba Cofrade del siglo XXI, que se añade a un conjunto que se va cuajando en realidad paulatinamente.
Recordemos que el pasado mes de marzo de 2017, la corporación recibió las primeras cuatro jarras del conjunto, de metal plateado y dorado y adornadas con pedrerías de esmaltes color rubí y zafiro. Además, la hermandad adquirió hace unos meses unos varales provisionales hasta que se acometan los definitivos diseñados igualmente por Julio Ferreira. El palio presentará una candelería también provisional -que será dispuesta por Álvaro Doctor y su equipo- y las jarras -que serán adornadas por Javier Grado- y los violeteros definitivos, que han sido ejecutados Manuel Valera, así como la corona y el llamador, ambos bajo diseño de Ferreira.
Y, cómo no, el perfume de la Reina del Naranjo lo pondrá un incienso creado por Eliseo Rodríguez. Su impecable labor en la hermandad de Pasión y el Baratillo, entre muchas hermandades andaluzas, lo acreditan en una materia poco usual hoy en día en el mundo cofrade y no por ello menos importante. Todo ello conformará un conglomerado único, perfecto, que propiciará que el próximo Martes Santo sea sencillamente inolvidable, un sueño hecho realidad.





