La Semana Santa de 2017 se presentaba como una oportunidad única para que la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud de Córdoba confirmara en su propia ciudad la excelente evolución musical que ha experimentado durante los últimos años. Hasta en tres ocasiones los sones de la formación musical se pudieron escuchar en la capital: el Domingo de Ramos con el Amor, el Martes Santo con su Hermandad de la Agonía y el Miércoles Santo con el Calvario. Una oportunidad que la excelsa formación del Naranjo no desaprovechó, consolidándose de forma brillante en la ciudad de San Rafael, que vio cómo una de las formaciones musicales más jóvenes de la ciudad alcanzaba su plena madurez al son de la corneta y el tambor.
Este último acompañamiento, el del Calvario, fue especialmente destacado y especial para los componentes de la banda, puesto que recibieron «multitud de felicitaciones por parte del equipo de capataces y cuadrilla de costaleros, que conforme salían del último relevo, venían a trasladarnos que llevaban tiempo sin sentir lo que habían vivido debajo del Señor». Desde la brillante formación cordobesa, nos destacan el paso del nazareno por puntos como la salida con su marcha «Sagrado Vía-Crucis», especialmente emotiva, así como el transitar por el recorrido oficial con marchas como «A tus Brazos, Madre», «Aire para mis Penas», «Una Vida de Esperanza» o, de nuevo, «Sagrado Vía-Crucis».
En Diario Córdoba sonaron las marchas «El Dolor» y «Cristo de las Siete Palabras». Otro punto a destacar es el paso por el Ayuntamiento, donde sonó una de las grandes marchas clásicas: «La Expiración». Ya en el Realejo, sonaron marchas como «Una Vida de Esperanza», «Sentir», «Consuelo» y «Salus Christi», que fueron una exhibición de potencia y suficiencia para defender marchas de corte tan exigente como las mencionadas, rematando así una sublime estación de penitencia que descubrió a la Córdoba cofrade una magnífica conjunción entre cuadrilla y banda, producto total de denominación de origen cordobés.





