Se venía anunciando desde hace ya mucho tiempo, tal vez más de lo que quepa pensar en un primer momento y también más de lo que haya podido parecer de cara a la galería. Se estrena un esperado Gente de Paz, con un formato distinto, hecho a medida, se podría decir, más estudiado y más personal que, a pesar de marcar el punto de partida de un nuevo período no deja de ser el resultado y la continuidad de una labor diaria, perseverante y entusiasta por parte de quienes hacen de este proyecto una realidad.
Sin duda, este paso adelante significa la materialización del cambio al que a veces somos tan reticentes y la consecuencia de un crecimiento colectivo. Y digo colectivo porque, al margen de intenciones y voluntades, todos los factores juegan un papel esencial y determinante. Más allá de un director y sus redactores se encuentran, por supuesto, los lectores que acuden a un determinado medio – ya sea para informarse o satisfacer la curiosidad de la que en ocasiones somos tan presos – y, con ellos, aparecen tanto simpatizantes como detractores que no dudan en expresar su opinión de uno u otro modo, contribuyendo con ello a una incuestionable repercusión, independientemente de que esto les guste más o menos.
No se puede negar que, a pesar de que tanto en el antiguo como en el nuevo espacio de Gente de Paz, la actualidad cofrade ocupa un lugar preferente, ya sea para conocer el presente o imaginar el futuro – y aunque por suerte, al menos bajo mi particular punto de vista, siempre hay espacio para una mirada al pasado que ayude a entender mejor el momento actual – la libertad de expresión, ejercida por todos aquellos que de modo semanal nos traen sus personales artículos de opinión, ha levantado ampollas en múltiples círculos, suscitando no pocas antipatías y logrando, a su vez, llamar la atención de una buena parte de nuestra comunidad.
Sin embargo, después de las numerosas polémicas, intereses y desencuentros – que en definitiva no son otra cosa que reacciones humanas dentro de un contexto determinado – también por suerte, a veces y solo a veces, vuelve la calma, los fuegos se apagan, las heridas cicatrizan y termina por prevalecer el trabajo que Gente de Paz en su conjunto es capaz de realizar, haciéndose eco de la desbordante actividad y la vida cofrade que no se reduce a siete días del año y convirtiendo en una rutina lo que innumerables generaciones han vivido hasta hace bien poco como algo que, aunque era cogido con inmensa ilusión, siempre dejaba con ganas de más. Por eso y a buen seguro, este medio seguirá haciendo uso de todos los casi inagotables recursos que el presente pone a nuestra disposición para hacer del universo cofrade y todo lo que ello entrañe una constante en unas vidas que, de por sí, ya estaban ligadas a él.
La Pollinica de Archidona aprueba por unanimidad la ejecución de un nuevo guion corporativo diseñado por Julio Ferreira
El capirote | La normativa que llega desde Jerez
La Divina Pastora de San Antonio, bajo un sombrero convertido en redil de corderos, protagoniza la portada de su boletín de 2026
La crónica | La Divina Pastora, un derroche de elegancia y devoción por las calles de Córdoba
Aprobada la Coronación Canónica de María Santísima de los Desamparados de Vélez-Málaga, que tendrá lugar en octubre de 2028
La crónica | Araceli vuelve a sembrar su semilla por las calles de Córdoba
Los artesanos | El refugio de las horas robadas
Entrevista | Alfonso M. Muñoz: «El franciscanismo no terminó en 1226, no terminó con el Tránsito de San Francisco: el franciscanismo está aquí»
Rafael Madrigal desmiente los rumores sobre su estado de salud y atribuye su ausencia de la hermandad a una infección viral
Francisco Villar González pronunciará el XXII Pregón del Costalero de Osuna el 7 de febrero de 2027
Coronación de Espinas acompañará al Cristo del Amor de Ciudad Real el Viernes Santo de 2027
El rincón de Costal Hero | Fran 52 – Sopeña 50
Nuestro Padre Jesús de la Paz regresa al culto tras culminar su proceso de restauración
María Santísima Nazarena regresa a las calles de Córdoba tras culminar su restauración
La Hermandad del Calvario encarga a Mercedes Castro el bordado de la bambalina trasera del palio del Mayor Dolor 




