La taberna | ¿La grandeza? En otros muchos detalles

Bueno, bueno, bueno. Qué tranquilos veo a mis fieles estos días. No he tenido mucha evidencia de ello ya que la taberna ha estado a medio gas. No sé si es que ha hecho mella el puente o que las lenguas se han saciado de saliva hablando de tantos cambios, olvidando esos elixires que en mis vitrinas guardo con amor para el que lo requiera..Mi amigo el corneta, no el que es un primo, y a parte tiene otro primo con apellido de torero. Mi amigo corneta, o cornetín para los amigos, es ese fiel aliado siempre que los que comparten vaso desean saber algo sobre la música procesional, es preguntado, interrogado, a veces vilipendiado por sus ideas, pero, ya se sabe que esto es Córdoba.

Cornetín contaba que en el cartel de noviembre en la plaza de toros -ese concierto musical antes llamado, «La Champions»-, debían haber puesto en cornetas a la salud y no en agrupación, al igual e inversa que ha ocurrido con Cristo de Gracia en cornetas y tambores. Pero, ¿qué se puede esperar de algo que considera que las bandas locales son, 1-2-3. Un cartel donde ni de choteo hay bandas Champions. Alguna, ni de primera división. Pero ya se sabe que el que organiza manda, y el que manda ha metido sus cuñitas jerezanas, por poner un ejemplo.

Llegados a este punto debían haber dejado el nombre real al cartel anunciador. Es más, debían haber puesto dos cosas muy importantes. Primero el nivel de las bandas de aquí, si de segunda, primera REFF, regional andaluza, o compadres tipo charanga callejera de Cádiz por febrero.  El punto dos, -este, el más importante-ya que hemos catalogado a unas de Champions, mantengamos también la transparencia absoluta en los cachés. ¿Cuánto vienen cobrando unos y cuando otros? ¿Y las de aquí? Veríamos lo champions que son algunas de las catalogadas como tal, y sobre todo, por cuánto se han prestado a esto las bandas cordobesas asistentes. Para mí, sobra nuestra presencia, para mi amigo cornetín, que encima vestirá su uniforme, muy discorde, sobradamente también.

Las bandas de Córdoba, esto ya a mi parecer, tienen un nivel a día de hoy que no tienen que envidiar nada a gunas asistentes, llamadas digamos, cabeza de cartel. Es más, falta una banda, con mucha popularidad, tirón y calidad de la ciudad. Pero esto es lo que es, el negocio de unos cuantos. Cornetín contaba como Don Pedro Pacheco vuelve a tomar la batuta y riendas de Coronación de Espinas. Enhorabuena a ambas partes, cada una sabe de la calidad de la otra, hay un pacto casi de corazón. Pero el tema que nadie parece amparar, se nos está alejando a ese lugar llamado olvido, no es más que el palio de San Pablo.

Me pueden contar en la taberna, que si, que ya está Don Jesús Ortigosa facturado. Que Son Juan Carlos Vidal es el nuevo capataz. ¡Que sí! ¿Pero esto de no anunciarlo es por algo en concreto? ¿Es quizá porque la Hermandad, por grandeza, no tiene que hacer comunicados? ¿Anuncios de estos cargos, que demuestran en su seno, de mero trámite en su día grande la Semana Santa? Creo que la grandeza, es poner en letras doradas un hasta pronto, un hasta siempre, con un agradecimiento amplio por lo trabajado por un equipo de capataces a los que no solo les has confiado lo más valioso de la Hermandad, sino, han bordado en oro fino por muchos momentos ese trabajo.

La grandeza, es que los hermanos sepan qué anda pasando. Que algunos lo mismo se están animando a salir de costalero, están viendo si sí, o si no, y en puertas de Noviembre, no tiene nombre un cargo de tal importancia. La grandeza, que casi no cabe en San Pablo un Viernes Santo cuando todos los hermanos salen a la calle con sus Titulares, se demuestra de mil y una maneras. Esto más bien, es un vacío a posta, un agujero bien visible, una dejadez a consciencia y por mandato de no sabemos quien. Y como veía que se calentaba el ambiente con este tema, que ya huele más que los filtros de mi aire acondicionado sin limpiar, decidí marcharme y echar el cerrojo hasta la semana que viene.

¿Dónde nos vemos? En mi taberna, por supuesto. No me vayan a abandonar por esa del encuentro empresarial cofrade. Allí, no va ni mi amigo el capataz, ni cornetín, ni todos estos personajes tan útiles como deslenguados a los que poco a poco les voy presentando. Ah, por supuesto tampoco va Don Carlos. Cuídense, que vienen tiempos revueltos en este mundo y sigan sonriendo como hasta ahora en mi casa, que es la vuestra, la nuestra, la suya.