La imagen: Músicos no creyentes

En los últimos años, todos hemos podido apreciar que han salido cofrades hasta de debajo de las piedras (con todo el respeto). Hay distintas figuras de cofrades en este mundo, pero en esta primera parte vamos a analizar solo dos:

En primer lugar, empezamos a encontrarla en la figura del músico. Hay muchos músicos, que no creen en Dios, pero tocan en formaciones musicales, las cuales interpretan sus composiciones en la semana grande. Además, muchos de ellos, también componen música para dichas procesiones, o relacionadas con la religión. ¿No es un poco contradictorio? Normalmente, estas personas dicen que tocan porque les gusta la música, y ven la Semana Santa desde el punto de vista artístico en vez de religioso. (Hasta aquí, lo puedo comprar)

Por otra parte, nos encontramos la figura de aquellos que van a las procesiones porque cierta banda va detrás del paso. ¿Fanatismo? No sé, pero cuando llega el paso de palio… ah no, que puede que no lo esperen porque va una banda de música detrás y no crea espectáculo. También, está la figura de aquellos que van a las procesiones a echar la foto para ciertas redes sociales y quedar de “cofrades”. ¿Postureo? Creo que sí, se puede comprobar en el artículo Sin postureo no hay paraíso de nuestro compañero Alfonso García.

Por último, dentro del mundo cofrade, nos encontramos ante aquellos que solo aparecen el día de la estación de penitencia. Solo se es cofrade dicho día, pero no cuando su hermandad hizo semanas antes el viacrucis de uno de sus titulares, o el besamanos de su imagen mariana… vaya vaya.

Se hacen llamar cofrades, hasta aquí la primera parte.