La nueva corona de oro para la Virgen del Rocío comienza a ser una realidad

2019 comienza a vislumbrarse en el horizonte. Una fecha marcada en rojo en el calendario rociero a consecuencia de la trascendental efemérides que se avecina. Y es que en esa fecha se cumplirá un siglo desde que Nuestra Señora del Rocío fuese coronada canónicamente en el Real de la Aldea. Una celebración para la que en los últimos tiempos llevan circulando propuestas de todo tipo incluyendo una salida extraordinaria de la Santísima Virgen. De ahí que sean muchas las voces que formulen distintas iniciativas, incluida una salida extraordinaria, más allá de la venida de la Virgen a Almonte.

Una de las propuestas más llamativas se formuló el pasado mes de abril en la LXI Asamblea de Presidentes y Hermanos Mayores que se celebraba en el Salón de Actos de la Sede Social de la Hermandad Matriz, en la que se producía un guiño al centenario de la Coronación canónica de Nuestra Señora del Rocío que se celebrará en 2019. Una nueva corona para la Virgen. Una propuesta formulada por la hermandad de Valverde del Camino para dotar a la Blanca Paloma de una presea en conmemoración de este centenario que sería fundida a partir de todas las aportaciones de oro que los miles de devotos de la Reina de las Marismas desearen hacer. Una propuesta que fue acogida de muy buen grado por el resto de hermandades.

El pasado mes de octubre, una comisión conformada por hermanos de corporaciones de toda la geografía rociera comenzaron a sentar las bases de este ilusionante proyecto. De este modo, la comisión definió los pasos a seguir para alcanzar el objetivo prefijado a través de la implementación de una gran recogida de oro que se realizará entre las 119 hermandades filiales y también las asociaciones rocieras, así como devotos rocieros que de manera individual deseen participar. Para ello, las corporaciones, previa información y notificación a sus hermanos, recaudarán las piezas de oro (anillos, pendientes, trozos de cadena….), que serán estrictamente catalogadas e identificadas para dejar constancia de las personas que aportaron oro para la corona de la Virgen.

Una bases esenciales que suponen los primeros pasos materiales para dotar a esta efemérides de un presente único e irrepetible, con un elevadísimo componente sentimental, además del incuestionable patrimonial que una pieza de estas características y esta trascendencia, con total seguridad llevará aparejado.