La primera en…

Cualquier Navidad será buena para encontrarnos con una publicación que nos anuncie que ya hay en algunas de nuestras localidades, alguna imagen mariana vestida de hebrea. Y es que, desde un tiempo a esta parte, vemos principalmente en las redes sociales como hay cada vez más prisa por vestir a las imágenes antes de cuando le corresponde.

En octubre las vemos ya de luto, en noviembre ataviadas para la festividad de la Inmaculada Concepción de María y nada más pasar la Navidad, encontramos a María vestida de hebrea. Y como no podía ser de otra manera, todas estas publicaciones van acompañadas de la ya común frase: “Nuestra Señora la primera en vestirse de … en tal localidad”.

Ante estas prisas, yo me pregunto ¿A qué estamos jugando? ¿Qué se pretende con tantas prisas? ¿Estamos perdiendo el norte? ¿De verdad son estas cosas necesarias? Nuestras imágenes se deben de cambiar ¡por supuesto! pero deben de ir con el tiempo litúrgico que les corresponde, por favor, a su debido tiempo, no adelantarse por tal de ser los primeros.

La única carrera que debe de concentrar nuestros esfuerzos para llegar los primeros, es la carrera hacia el cielo, lo demás, es secundario. En esto sentido, las juntas de gobierno que consienten estas modas, creo que deberían de plantearse seriamente devolver las cosas a su sitio y establecer el cambio de imágenes en una fecha correcta del calendario, no buscando la exclusiva de ser los primeros de determinada comunidad o localidad.

Pero es más, dejando lo que entiendo que debe de ser lo correcto a un lado, entro lo personal, en lo que dicta el corazón del cofrade que anhela y sueña. El hermano debe de recrearse en lo emocional del momento, de vivir una cuaresma en su tiempo con sus rituales, no en enero con los buñuelos de San Sebastián. El ritual cofrade es amplio en cada momento y antes de la cuaresma, está la candelaria, así que vivamos cada instante y saboreemos los momentos cofrades que se nos ofrecen.

Con razón, algunas veces, incluso hasta desde dentro de nuestras corporaciones se nos señala como que “jugamos a los santos”, pues ciertamente, viendo algunas actitudes y comportamientos, no es de extrañar ese juicio de valor, pues algunas Cofradías, desde luego que se lo ganan a pulso.

Centremos así nuestros esfuerzos en las primordiales misiones de nuestras Hermandades, dejémonos de tanta vestimenta fuera de tiempo y hagamos las cosas en un contexto si queremos que nos tomen en serio.