Fue adquirida con la finalidad de regalarla al Nazareno de la Salud
Durante la Guerra Civil no pocas imágenes acabaron siendo destruidas. Fueron en su mayoría pasto de las llamas, y otras sufrieron graves desperfectos. Algunas de ellas pudieron salvarse tras ser ocultadas, pero otras no corrieron la misma suerte. De igual modo sucedió con los enseres, por lo que las pérdidas en patrimonio son, a día de hoy, incalculables.
Sin embargo, con el paso de los años han ido apareciendo obras que en un principio se pensó que habían perecido en los disturbios de la contienda civil, hecho que sucede más de ochenta años después con una obra de notable calidad. Es el caso de la túnica de Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen de Luis de la Peña, imaginero granadino afincado en Sevilla seguidor de Martínez Montañés. Según afirman Manolo Solano y Francisco Coronado esta pieza habría pertenecido a la corporación de la Madrugada morenense.
Todo comenzó cuando un anticuario adquiere la túnica en Francia y la ofrece a la hermandad de Sevilla. Pero un grupo de expertos, dispuestos a analizar el origen de la pieza textil con la finalidad de datarla y hallar su procedencia, descubrieron que esta no salió de talleres franceses, sino que su origen se situaría en el sur de España. Concretamente, según su ejecución, de manos que trabajaron en la zona de Sevilla. Los estudios arrojaron que habría sido confeccionada a principios del siglo XIX.

Fue la etapa de la Guerra Civil el episodio más trágico dentro de su historia. Al igual que otras hermandades, fueron quemadas las imágenes titulares y los enseres. Aquí se le pierde la pista a la túnica, creyendo que pereció en las llamas. Llegarían después las esculturas de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Castillo Lastrucci y la Virgen de los Dolores y San Juan Evangelista, de Pineda Calderón.
La investigación siguió su curso, descubriendo que el dibujo es idéntico al de una túnica que formó parte del patrimonio del Nazareno de Morón de la Frontera según un par de fotografías antiguas. La hermandad ha contactado con la corporación de los Gitanos, aunque sin éxito. Pero antes hicieron lo propio con las autoridades eclesiásticas, para evitar que la polémica rodeara un asunto que prefieren esté ajeno a toda controversia. La junta de gobierno morenense afirma que pretende llegar a un acuerdo, si finalmente se halla en los Gitanos, para que regrese al lugar desde el que partió, mediante la opción de compraventa.
El asunto no ha pasado desapercibido para las redes sociales. El debate no existe entre las hermandades, pero sí en Internet, donde no pocas opiniones se encuentran enfrentadas. E incluso varios reconocidos perfiles, como la cuenta oficial de El Llamador, en Twitter, han optado por eliminar tanto las fotografías de la túnica como algunos comentarios vertidos, acción que han tomado otras cuentas dedicadas a información cofradiera.

El cíngulo recuperado
También en el incendio se pensó que había sido destruido el cíngulo. Pero este fue custodiado durante décadas por un morenense que al morir dejó a sus hijos una caja cerrada. Al abrirla, lo encontraron intacto. En 2015 fue entregado a la corporación, luciéndolo el Nazareno durante la procesión extraordinaria, situándose después en el museo de la hermandad, junto a la ermita de la Fuensanta.
Si se creía que la túnica había desaparecido, al igual que el cíngulo, no sucede lo mismo con otras piezas. En 2015 Juan Luis Mármol, por entonces hermano mayor, afirmaba que el Cristo tenía las potencias de oro y una cruz de carey muy valiosas que no fueron destruidas, sino que fueron vendidas en cualquier parte, desconociéndose su actual paradero.
El hallazgo de la que sería la túnica del Nazareno ha causado revuelo en Morón, localidad que en 2019 volvió a convertirse en epicentro de las tertulias cofradieras cuando la saya adquirida legalmente por la Esperanza de Triana a un anticuario de Carmona fue una pieza que perteneció al convento de Santa Clara.





