La vuelta al curso cofrade

Dentro de unas horas, comenzaremos un nuevo mes de septiembre el cual nos traerá la tan ansiada rutina que marcará nuestro día a día en convivencia con la situación de emergencia sanitaria. Todos nos marcaremos nuevos propósitos personales, pues a pesar de no ser enero, este mes, supone el iniciar una nueva página llena de proyectos y metas.

También el mundo capillita inicia un nuevo curso cofrade, lleno de interrogantes y de ilusiones por cumplir después del mal trago que estamos viviendo, donde queremos ver una luz que por el momento no nos alumbrará. 

Pues bien, al igual que en estos días se está hablando de la planificación del nuevo curso escolar, yo hoy quiero hablar de la planificación del curso cofrade que aunque jamás lo paramos, después de estos meses de veranos se afronta con otra línea de trabajo. 

Esta nueva normalidad, está haciendo que muchas juntas de gobierno relajen su trabajo y pasen al conformismo, pues como dice el refrán: mal de muchos, consuelo de tontos…. Particularmente, creo que estamos en un momento clave, pues es el momento de poner los cimientos de los próximos meses y está claro, que ya habrá tiempo de que nos digan que no podemos desarrollar ciertas actividades, pero ahora, nuestra obligación es la de planificar la vida de nuestra corporación.

Para esta planificación, considero esencial la unión entre Cofradías y Hermandades, para así, entre todos lograr respuesta. Por ejemplo, se me viene a la cabeza las corporaciones que se quedaron o que le toca realizar un proceso electoral ¿No es más lógico, que en vez de cada una preguntar por su cuenta cuando se podrán celebrar las elecciones, todas unidas soliciten una respuesta aportando también una solución? 

Bien sabemos y está demostrado por nuestras corporaciones de glorias que los cultos se pueden desarrollar con normalidad, tanto hablar de cultos como veneraciones, salutaciones y fiestas mayores, destacando que el trabajo está siendo en este sentido excepcional y ejemplo a seguir por nuestras penitenciales.

Ahora bien, el verano permitió que actividades más formativas o culturales se pudieran desarrollar al aire libre, cosa que en los próximos meses, por temperaturas obvias no se podrán celebrar. Sobre este respecto ¿Qué opinan nuestras corporaciones? ¿Han mostrado algún tipo de interés por seguir desarrollando actividades? ¿Han mostrado unión para sumar entre todos y no hacer cada uno la cuenta por su parte? ¿Han hablado con las instituciones y sus concejalías para ver que protocolos tienen los espacios públicos? ¿Qué requisitos serán necesarios para poder desarrollar un pregón? ¿De cuánto aforo se dispone? ¡Señores! ¡Vamos muy tarde! Y ….. ¡Cómo no! Un poquito de unidad por favor.

Demasiados interrogantes en el aire, demasiado conformismo que a muchos directivos vino como anillo al dedo para así no tener que calentarse la cabeza. Es la hora de trabajar de cara al nuevo curso cofrade, un curso en el que se debe de mostrar nuestro esfuerzo para que sea lo más normal posible y el que este cansado, que le haga un favor a su Cofradía y se marcha a casa.