Hace siete días que la Semana más hermosa alcanzó su ocaso y aquel tiempo cuya llegada soñamos durante todo un año se nos escapó de entre las manos. Parte de lo vivido forma ya parte del arcón de nuestros recuerdos atesorados, otra se desvanecerá para siempre. Antes de que eso suceda y con el poso que otorga el transcurrir de las jornadas, queremos ofrecer todo un clásico de acuerdo con la costumbre de cada año, nuestra peculiar visión destacando aquello que nos ha parecido más relevante, lo positivo y lo menos positivo, siempre desde nuestro subjetivo punto de vista, en la esperanza de que se persevere en los aciertos y se sienten las bases para que los aspectos negativos se puedan subsanar con vistas al futuro y en el deseo de que quien desee ofrecer una visión diferente pueda darla a través de nuestra humilde página, siempre desde el respeto y el espíritu constructivo.
Somos perfectamente conscientes de que no hay espacio para recoger todas las ideas que nos gustaría plasmar y de que, como suele ser habitual en nuestras secciones de opinión, no todos nuestros lectores quedarán completamente satisfechos con el contenido de este artículo, no olviden nunca que ésta no es más que nuestra opinión, ni más, ni menos. En un año histórico para las Cofradías cordobesas Gente de Paz ha querido realizar un balance sosegado y detallado de todo lo acontecido en la pasada Semana Mayor. En general ha sido un año de muchas luces… muchísimas. No obstante también ha habido hechos mejorables y otros que directamente se deberían erradicar para siempre.
Luces
- Evidentemente, el cambio de carrera oficial ha resultado un acierto. Se ha configurado una Semana Santa nueva, mejor y con más proyección internacional. Una Semana Santa muy competitiva en la que, de fondo, lo que importa, es que todas las Cofradías han vuelto a hacer estación de penitencia en la Catedral salvando todos los obstáculos habidos y por haber.
- Hay que reconocer también que el cambio de actitud del Cabildo permitiendo que los hermanos de luz de los cortejos entraran al primer templo de la ciudad con los cirios encendidos ha mejorado la triste imagen de las Hermandades por la Catedral en años pretéritos. Desde aquí nuestro reconocimiento.
- Un acierto erradicar penitentes de paisano de la carrera oficial. Hemos avanzado décadas en un año. Bravo por la medida. Ya era hora.
- El trabajo de las Hermandades de vísperas merece ser reconocido. Mucho ánimo para las corporaciones de las Lágrimas (fenomenal el comportamiento de sus nazarenos, sí señor), Conversión del Buen Ladrón y Presentación al Pueblo. El Traslado al Sepulcro aportó una imagen de seriedad en el Sábado de Pasión muy notable.
- El crecimiento patrimonial de la mayoría de Hermandades ayuda a configurar una Semana Santa cada vez mejor. En este 2017 han sobresalido las restauraciones de Caído y Caridad, ambas muy necesarias y con unos resultados muy afortunados. Subrayable también ha sido el nuevo estandarte corporativo de Pasión, la impresionante túnica de los dragones de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, la túnica de Jesús de las Penas y la túnica de Redención y los propios paños de bocina de la Hermandad de la Huerta de la Reina. Las nuevas varas de acompañamiento de los atributos de Expiración resultaron, asimismo, muy elegantes. Los avances en las fases de talla de los pasos de Prendimiento y Buen Suceso prometen un gran resultado final y el de Jesús de la Sangre, que sigue avanzando en su fase de dorado, aspira a ser uno de los mejores de la Semana Santa cordobesa cuando sea terminado.
- Los cortejos no son precisamente el punto fuerte de las Hermandades cordobesas. Pero sí que hay bastantes que son realmente ejemplares en las calles. Buena Muerte, que por su día de salida y sus horarios suele pasar desapercibida, es un ejemplo a seguir en comportamiento y actitud de su cortejo, desde la cruz de guía al último nazareno de la Hermandad. También destacan en este aspecto Caridad, Penas de Santiago, Santo Sepulcro, Soledad o Vía Crucis entre otras.
- Las bandas de paso de Cristo de la ciudad están en un momento realmente dulce. A nuestro criterio, Salud, Cristo de Gracia, Coronación y Caído y Fuensanta, son puro caramelo. De las foráneas, Esencia y Nuestra Señora de la Merced de El Viso del Alcor, presentaron un altísimo nivel. Pasión de Linares, por su parte, una garantía de buen trabajo. Como siempre.
- Respecto a las de palio, cabría subrayar la mejoría de Tubamirum como de lo más destacable. La banda de la Esperanza, a su nivel, como en los últimos años. Esta última quizá gusta más en las interpretaciones de marchas solemnes que en las alegres. La banda de la Estrella avanza camino de consolidarse, aunque aún tiene camino por recorrer. De fuera las mejores en este año quizá han sido Nuestra Señora del Águila (Alcalá de Guadaira), la Municipal de Música de Mairena del Alcor y AMUECI.
- El caminar de los pasos sí es cada vez mejor y son muy pocos los que presentan serias deficiencias en su caminar. Por destacar algunos, caminaron muy bien Prendimiento y Piedad (Salesianos), Coronación, Buena Muerte y Reina de los Mártires, Redención, Esparraguero, Perdón, Lágrimas y Desamparo y Sentencia, entre otros.
- Los exornos florales siguen siendo fuente de innovaciones. Nosotros nos quedamos con el del palio de Gracia y Amparo, el de Jesús de la Redención o el del palio de la Virgen Dulce Nombre. Pura exquisitez.
Sombras
- Los tiempos de paso de la carrera oficial necesitan serios ajustes. Los estipulados este primer año han resultado, en general, desproporcionados. Desagravio: es cierto, ha sido el primer año. Pero hay que hacer severas correcciones. Conste.
- También hay que hablar de la calle de salida de la carrera oficial. O Magistral González Francés es una calle más de la carrera oficial o bien debería dejar de ser parte de la misma. Pero tal y como estaba este año, que parecía que las Cofradías estaban castigadas (cual Hermandades sevillanas por calles con vallas), mejor no repetir.
- La organización de las sillas de la carrera oficial el Domingo de Ramos fue… esperpéntica. No se pueden empezar a numerar las sillas a veinte minutos del paso de la primera Hermandad de la tarde cuando, por la mañana, se ha dejado al público que se sentara donde quisiera… Así solamente se genera desconcierto y se da pie a que surjan peleas. La gente se pone muy nerviosa muy fácilmente, qué le vamos a hacer.
- La actitud de la mayoría del público viendo Cofradías es, a grandes rasgos, penoso. No se respeta a nada ni a nadie. Hacer silencio para ver Hermandades de negro es pura utopía. Con las de barrio, la cosa ya degenera hasta extremos insospechados. Y de la actitud de muchas Cofradías mejor no hablar. Nazarenos levantándose los cubrerrostros, hablando por el móvil, tirándose fotos, comiendo y bebiendo sin abandonar el cortejo o puramente de juerga con los amigos. Señoras y señores, la estación de penitencia no es esto. Las Cofradías deben tomar medidas. Pero ya.
- El caminar de las Cofradías sigue siendo, en términos generales, tremendamente lento. Se aburre al más pintado. Y no solamente los cortejos. Hay pasos que parecen que piden a gritos que el público los empuje hacia su templo. No se puede tardar dos horas en meter en el templo un cortejo de trescientos nazarenos y dos pasos.
- Si antes comentábamos que era un acierto el no permitir penitentes de paisano tras los pasos, ¿qué hacían los toreros detrás de Jesús Caído a cara descubierta tras el paso del Señor?
- No nos cansamos de decirlo cada año y de momento cae en saco roto. Los acólitos no pueden ir cubiertos. Jamás, se pongan como se pongan. Seguiremos intentándolo.
- Y los costaleros no deben ir jamás delante de los pasos. Afortunadamente esta es una cuestión que sí se ha ido felizmente reduciendo paulatinamente pero su visión aun persiste.
- Hay pasos en Córdoba muy meritorios. Pero algunos de ellos, a la luz del microscopio, presentan algunos detalles que dejan mucho que desear. Y esto es como beber refresco de naranja mientras se degusta un jamón de pata negra. Mejor no beber nada.
- La Entrada Triunfal tiene mucho que trabajar. Empezando por su inadecuado horario en la jornada. Su paso de Cristo sigue sin avanzar en su ejecución. El cortejo del paso del Señor estaba compuesto mayoritariamente por la representación enviada por otras Cofradías. Y, en general, todo el cortejo es muy exiguo. ¿Y si nos repensáramos bien?
- Hay Cofradías en las que los encargados de mantener encendidas la iluminación de varios pasos estaban de vacaciones. Por mencionar alguno, el Señor Amarrado a la Columna del Huerto entró en la Catedral sin una vela encendida en sus faroles delanteros. Y así llegó a San Fernando. Ojo, palios podríamos citar tantos que no acabaríamos hasta mañana.
- El exorno floral de la Cofradía Universitaria fue, por su parte, la excepción que confirma la regla al avance general que han tenido las Cofradías cordobesas decorando sus pasos.





