El próximo 13 de marzo, primer día del triduo al Señor de la Oración en el Huerto, está previsto que sean bendecidas las imágenes de San Pedro, San Juan y Santiago, los tres apóstoles durmientes que vendrán a complementar el misterio de la Oración en el Huerto de nuestra Hermandad.
Mientras su autor, el imaginero cordobés Manuel Luque Bonillo, concluye los trabajos de talla y policromía de estas imágenes de vestir, podemos imaginar cómo será el aspecto definitivo de estas nuevas esculturas a través de sus modelados en barro. Recordemos que el proyecto presentado por Manuel Luque Bonillo para la realización de los apóstoles durmientes fue el elegido en el Cabildo General Extraordinario de Cofrades celebrado el pasado 31 de mayo.
El Proyecto
El boceto presentado por el imaginero cordobés y la visualización de sus obras propiciaron que la mayoría de los hermanos Estudiantes asistentes al cabildo extraordinario se decantaran por la propuesta de Manuel Luque Bonillo. Este proyecto será el gran estreno para el próximo Miércoles Santo.
En los evangelios de San Marcos y San Mateo se describe como les dice el Señor a los apóstoles, “sentaos aquí mientras yo voy a orar”, y el evangelista Lucas dice que “se apartó de ellos como a un tiro de piedra”. Estos dos grupos debían de quedar diferenciados en el paso de misterio, como dos atmosferas diferentes pero a la vez argumentalmente dependientes una de otra: en primer término la soledad agónica del Señor confortado por el ángel, con toda la tensión y carga dramática de la escena, y a unos pasos de ellos, bajo el olivo dormitando, en un clima de reposo, de tranquilidad y de penumbra los tres predilectos del señor, abandonados al sopor, vencidos por el cansancio en un clima totalmente opuesto a la angustia de la escena principal.
Los apóstoles
Los tres apóstoles han sucumbido al primer sueño instantes antes de que Jesús se levantara, como relata el evangelista San Marcos: “Vuelve luego y los encuentra durmiendo; y dice a Pedro: “Simón ¿duermes?, ¿no has podido velar una hora? Velad y orad, para no caer en tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil”.Representando como se ha hecho de forma tradicional los diferentes estados de la vida, el sueño confiado del joven Juan, el sosiego del maduro Santiago y la duermevela del anciano Pedro.
Pedro se encuentra situado en la trasera del misterio recostado en duerme vela, como si quedara vigilante, temeroso por si alguien se acercara, como dice Giovanni Papini en su libro historia de Cristo: “En aquel lugar pasaban las noches Jesús y los suyos, ya porque los olores y ruidos de la ciudad les molestasen, acostumbrados al aire libre y quieto de los campos, ya porque temiesen ser presos a traición en medio de las casas de sus enemigos”. Entre sus fuertes manos sostiene el espada, presto a intervenir si fuera necesario en la defensa de su maestro.
La disposición de la imagen del apóstol San Pedro nos permite la completa visión de la imagen desde ambos costeros y por supuesto desde la trasera dando un punto de atracción visual al paso una vez se aleje de nosotros. La imagen del apóstol Santiago se halla dispuesta en el costero izquierdo del paso, vencido por un sosegado sueño en su vigilia, con su espalda apoyada en el olivo y su cabeza inclinada hacia su izquierda, con largos cabellos oscuros y barba bífida, en la plena madurez del hombre. Su visión es completa desde el costero izquierdo.
El apóstol San Juan queda situado en el costero derecho del paso, en su rostro la juventud del hombre con una incipiente barba, su cabeza de dulces rasgos y de largos y rizados cabellos, su cabeza hundida en el pecho, confiado ha sucumbido al sueño. A sus pies un perrillo dormido entre su túnica, símbolo de la fidelidad. La imagen tendría plena visión desde el costero derecho.
Esta distribución de las imágenes permitirá que el paso de misterio tenga puntos de atracción en los 360 grados, pudiéndose contemplar todas las imágenes plenamente, no quedando ninguna fuera del ángulo de visión de los devotos que contemplan el misterio a pie de calle, formando todo ello un conjunto armónico y homogéneo.
















