Martínez Arana, director del Carmen de Salteras: «El Carmen es distinta a otras bandas»

Uno de los aspectos más bellos de todos los que rodean al microclima de la Semana Santa es el ámbito de la música procesional. Las distintas bandas de todos los estilos ensayan durante todo el año para afrontar los compromisos con las Hermandades que depositan su confianza en ellas, a fin de ofrecer el mejor nivel musical posible tras los pasos en la calle.

No cabe duda de que una de las formaciones más prestigiosas de todo nuestro territorio es la Banda de Música del Carmen de la sevillana localidad de Salteras. Habitual en la Semana Santa de Sevilla, acompañando a Hermandades como la Hiniesta, Santa Genoveva, la Macarena o la O, sin duda nos encontramos ante una formación musical de un exquisito nivel interpretativo, que escribe con letras de oro el nombre de su banda allá donde brinda su música.

Hoy tenemos el placer de conversar con D. Guillermo Martínez Arana, actual director del Carmen de Salteras, quien amablemente ha accedido a realizar esta entrevista. Nacido en Sevilla, obtiene el Título Superior de saxofón por el C.S.M. de Sevilla “Manuel Castillo” con D. José Antonio Santos, recibiendo a su vez clases magistrales de profesores como Jean‐Marie Londeix, Marie Bernadette Charrier, Eric Devallon o Claude Delangle, Jean–‐Michel Goury, entre otros. Además, posee el Título Superior en Dirección de Orquesta. En lo que respecta a bandas, ha dirigido a formaciones tan prestigiosas como la de Santa Ana de Dos Hermanas o la de Nuestra Señora del Sol de Sevilla, entre muchas otras. Tomó la batuta de la Banda del Carmen de Salteras allá por noviembre del año 2015.

En primer lugar, gracias por aceptar esta entrevista para Gente de Paz, es para nosotros un placer charlar con usted. ¿De dónde le viene la pasión por la música?

Muchas gracias, también para mí. Respondiendo a la pregunta, la pasión por la música me viene desde pequeño y ha ido creciendo hasta hoy en día. Mi andadura por la música comenzó en el colegio con las clases de música y después ya en la Banda de Música de Dos Hermanas a la vez que estudiando en el conservatorio. En el terreno profesional obtuve plaza en la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, más de veinte años ya, y actualmente satisfaciendo mi pasión por la dirección en El Carmen de Salteras.

Tal y como está el panorama de las bandas de música hoy en día, ¿necesita un director ser cofrade sí o sí?

En mi opinión, un director necesita simplemente saber lo que tiene entre manos. Ser un director “cofrade”, por tanto, significaría que conoces el medio en el que trabajas, es decir, tu banda, además del repertorio cofrade y, por supuesto que trabajas y conoces bien todo lo relacionado con las hermandades.

¿Cómo recuerda sus comienzos en el Carmen de Salteras? ¿Cómo ha cambiado la banda desde aquel entonces?

Bueno, en realidad no hace mucho, yo entré en noviembre de 2015. No sé si la banda ha cambiado o el que la ve diferente soy yo porque la conozco más cada día pero, a día de hoy, la veo con muy buena salud anímica y musical, además de motivada con los proyectos que se avecinan.

«El Carmen cumple con creces con lo que se pide y a veces de sobra».

La Banda del Carmen es archiconocida allá por donde va. Desde que suena el primer golpe de tambor, fácilmente se puede reconocer que se trata de su formación musical. ¿Qué hace distinta a su banda del resto?

El Carmen de Salteras es una banda distinta a las que he conocido desde dentro y de las que me han hablado los amigos y colegas músicos. Es una banda con carácter, con pundonor, que cierra filas en torno a sí misma para caminar segura por los retos que se le plantean. En lo musical pasa lo mismo, no hay nada con lo que no nos atrevamos y eso hace al grupo diverso y motivado. Desde que llegué me encontré una banda a la que yo quise proponer retos pero que también ellos me proponen a mí por lo que estamos en perfecta sintonía. En resumen, El Carmen es distinta a otras bandas básicamente por su gente.

Su banda es una habitual de la Semana Santa de Sevilla, la cual pisa prácticamente todos los días. ¿Cuál es el secreto para que una banda que no es de la capital esté tan consolidada en Sevilla?

Bueno, creo que a todo el mundo le gusta el trabajo bien hecho, eso es primordial. El Carmen cumple con creces con lo que se pide y a veces de sobra. Si además las hermandades valoran en ti la personalidad que tienes como entidad y el trato que desde la banda se les da es exquisito pues ahí está la conjunción de factores que hacen que estemos ligados durante muchos años a las hermandades a las que acompañamos durante la Semana Santa y el resto del año.

En general, ¿se sienten valorados en la ciudad de la Giralda?

Por supuesto, cada día más. Ese reconocimiento nos lo trabajamos como el que más.

«Hoy hay mucho “compositor” que dispone de ordenador y teclado y como aquello le suena, porque en el ordenador suena todo, pues va escribiendo hasta acabar algo que llama marcha».

Son muchas las voces de músicos que hablan sobre que artesanos como cereros, tallistas o bordadores tienen más respeto del cofrade que los músicos, ¿en qué grado está de acuerdo con esta afirmación?

Habría que saber también por parte de los cereros, tallistas o bordadores si piensan que esto es así o es una visión parcial desde el lado musical. En cualquier caso, esta pregunta ofrece múltiples respuestas, sobre todo según qué punto enfoquemos de ella. Pensando en el aspecto moral, creo que tenemos respeto por parte del cofrade. Es lógico pensar que el cofrade busca que su titular tenga lo mejor en cera, en flores, en cuanto al bordado y, por supuesto, en música. Voy a enfocar el asunto desde una perspectiva que creo interesante, el conocer en profundidad el oficio del otro. No en pocas ocasiones se topa uno con gente bienintencionada que pregunta por eso de ser músico. Desde su desconocimiento y, en ciertas ocasiones, osadía, se lanzan opiniones sobre la profesión u oficio de músico que cambian súbitamente cuando se les informa sobre lo que supone ser músico y más aún cuando, por casualidad, les toca un vecino o un familiar músico. Es ahí cuando automáticamente se manifiesta el máximo respeto y sensibilidad hacia nuestro gremio. Por eso insisto muchas veces en que hay todavía mucha gente que desconoce lo que hay detrás de un músico y de ahí que algunos sientan que no se les valora lo suficiente, y con razón.

Son muchas las bandas de nuestra geografía que están deseando pisar cualquier capital de provincia –ni que decir Sevilla-. Ello lleva a algunas de ellas a ofrecer presupuestos excesivamente bajos con tal de ser “la más barata” y que la Hermandad les termine contratando. ¿Qué opina usted de este hecho?

La situación que se plantea deriva del mundo actual basado principalmente en el valor económico de todo, por supuesto que también afecta al mundo de las cofradías. En este caso, como no puede ser de otra manera, rige la ley de la oferta y la demanda. Si las bandas deciden abaratar su precio para entrar en tal o cual capital, es asunto suyo exclusivamente, aunque eso conlleve para ella misma o para las demás una serie de consecuencias que a corto o medio plazo se verán con más claridad. Al final las hermandades de los pueblos tomarán ejemplo de las capitales y buscarán a las más baratas o simplemente dejarán de pagar a las bandas, ya veremos entonces. Esta cuestión de precios, en definitiva, se viene enfocando desde el plano individual de cada banda porque hay bandas de todo tipo y con todo tipo de características y necesidades, pero indudablemente este fenómeno termina afectando a todas.

Por otra parte, y hablando en general… resulta curioso que sean las Hermandades de capital las que terminen ofreciendo el caché más bajo, mientras las Cofradías de pequeñas localidades han de realizar los desembolsos más elevados debido a la situación comentada anteriormente. ¿Cree que es justo?

Me reitero en la respuesta que ofrecí en la anterior pregunta. Rige la ley de la oferta y la demanda. No me atrevería a ser yo quien emitiera un juicio sobre si es justo o no. Son las reglas de juego donde nos movemos. Si no nos gustan, habrá que cambiarlas, y si no se puede pues habrá que aprender a jugar en este contexto. Ante todo, sentido común para lo que llevamos entre manos.

Cambiando de tercio, en lo que respecta al repertorio de las Hermandades, ¿qué opina de la eterna cuestión sobre la cruceta de marchas? ¿Ha de realizarla la banda, tal y como exige Tejera, por ejemplo, ha de elaborarla la Cofradía que contrata en cuestión, o ha de ser un proceso en el que ambas partes aporten?

En esta cuestión opino por un lado que si hay fórmulas que funcionan en una banda u otra y además son aceptadas por ambas partes, ahí no hay que tocar nada puesto que la cosa va bien. En el caso de qué prefiero yo, pues a mí me gusta aportar mi experiencia, mi conocimiento, para enriquecer la cofradía a la que acompaño, sea cual sea, porque yo estoy ahí para eso, para que la parte musical cumpla su misión a la perfección y al gusto de quien nos llama.

¿Hay gente cualificada en todas las corporaciones que usted conoce para elaborar la cruceta musical de una estación de penitencia?

Cualificada, sí pero con el conocimiento absoluto, no. De ahí que haya casos en los que tenemos la oportunidad de aportar de nuestra experiencia y ofrecer la visión desde la parte musical y el resultado final ha resultado ser muy gratificante para ambas partes. Nosotros brindamos nuestro consejo y asesoramiento musical. Es normal que en las cofradías donde no hay músicos estas ideas no se tengan en cuenta. En este sentido, es una fórmula que considero ideal porque, en definitiva, se trata de que se den las mejores condiciones para realizar nuestra función de la mejor manera posible y la colaboración es esencial para ello.

Aunque todas las Hermandades a las que ustedes acompañan son igual de importantes, no cabe duda de que lo que viven ustedes cada Madrugá ha de ser algo grandioso. Cuéntenos a todos los que no tenemos esa suerte cómo es interpretar música tras el palio de la Macarena…

Como bien dice, es una noche especial. Desde el momento de montarnos en el autobús ya se palpa entre todos el nerviosismo por la cita que se acerca. Desde que llegamos a la basílica podemos estar unos momentos antes con Ella, presenciamos la primera levantá antes de salir a tocar y ya estamos imbuidos de su halo. A lo largo del recorrido podemos comprobar como la gente la espera, la busca, le reza, le llora emocionada. Y nosotros estamos ahí detrás para poner música a todo eso y dar lo mejor de nosotros. Hay que estar a la altura de las circunstancias. Es una noche mágica.

¿Cómo recuerda su primera Madrugá tras la Hermandad de la Macarena?

Mi primera Madrugá como director del Carmen de Salteras fue emocionante. Conocí de manera inequívoca y para siempre la dimensión de la Esperanza. Descubrí y sentí a una banda con casta de verdad. Mi mujer, Aranza, que toca el fliscorno en la banda, venía conmigo y para los dos fue una auténtica revelación de la fe. Parafraseando a un estimado periodista sevillano, yo me entiendo.

«Me he visto ya en varias ocasiones teniendo que corregir piezas que nos han llegado. Componer es para algunos muy fácil, pero en realidad es muy complejo»

En lo que respecta a patrimonio musical, no cabe duda de que la Macarena posee una gran riqueza de los grandes compositores tanto del pasado como de la actualidad. ¿Con qué marchas se queda de este repertorio macareno?

Me quedo sin duda con “Pasa la Virgen Macarena” de Pedro Gámez Laserna, con “Coronación de la Macarena” de Pedro Braña y “Esperanza Macarena” de Pedro Morales de las clásicas. De las recientes composiciones hay tres que me gustan especialmente, “Esperanza” de Manolo Marvizón, “Como tú, Ninguna” de David Hurtado y “Dios te salve, Macarena” de Antonio Moreno Pozo.

Hablando de clásico y modernidad… Hay quien que se empeña en despreciar lo nuevo por el mero hecho de serlo, mientras que lo clásico, por definición, es de calidad. ¿Qué opina usted, es todo lo nuevo de baja calidad?

De entrada, huyo de formular una afirmación que generalice e iguale a todas las marchas, sean clásicas o de reciente creación. Como en la viña del Señor, hay de todo.

Pienso y defiendo que ante todo una obra musical debe estar artesanalmente bien construida y pensada para una banda de música. Si hacemos memoria, los compositores clásicos venían del campo militar. Indudablemente la formación musical necesaria para acceder a sus puestos de directores era muy sólida, de ahí que lo que conocemos como obras suyas soportan la criba del tiempo porque estaban muy bien hechas en el sentido técnico, suenan además bien en bandas porque están pensadas para estas formaciones y han resultado y resultan del agrado de la mayoría del público. Las composiciones actuales, en general, son de calidad artesanal baja y eso es porque cualquiera se mete a componer sin los conocimientos necesarios. Me he visto ya en varias ocasiones teniendo que corregir piezas que nos han llegado. Componer es para algunos muy fácil, pero en realidad es muy complejo. Invito a los que quieran componer a comprometerse realmente con la composición para trabajar en serio y dejar un patrimonio de calidad para los que vengan después.

¿Con qué compositores se queda usted?

Pues me gustan muchos porque de cada uno de ellos encuentro cosas interesantes y sus obras me llegan, me transmiten, más allá de que estén bien hechas, que lo están. Mariano San Miguel, Germán Álvarez Beigbeder, Pedro Gámez Laserna, Manuel Font de Anta, Manuel Font Fernández, Emilio Cebrián, Pedro Braña, Luis Lerate, Pedro Morales son mis compositores favoritos.

¿Estamos viviendo una época dorada en lo que a composición musical se refiere?

Yo creo que no. Ya lo he adelantado en una pregunta anterior. Hay que buscar, de manera general, más calidad en las composiciones y este es un trabajo responsable que debe partir del compositor de verdad. La inquietud por componer está bien pero creo que la solidez del arte cofrade o religioso es la que nos hace valorar lo bueno de la Semana Santa desde el punto de vista artístico. ¿Cómo vamos a ser capaces de defender las marchas cuando no tengan calidad? Hoy hay mucho “compositor” que dispone de ordenador y teclado y como aquello le suena, porque en el ordenador suena todo, pues va escribiendo hasta acabar algo que llama marcha. Después el músico tiene, en muchos casos, que padecer esa pieza que sería como un mal traje a un buen modelo. Estudiemos composición, donde sea, pero no permitamos que todo valga. Aquí no hablo de gusto, hablo de artesanía compositiva.

Recientemente nos dejaba Pedro Morales, compositor de varias de las marchas más populares para banda de música, como “Esperanza Macarena”, la cual tiene una bella intrahistoria en su composición. ¿Cómo recuerda al maestro Morales, si es que llegó a conocerle?

No tuve el honor de conocerle más que en breves momentos hace algunos años. Lo recuerdo como una persona amable y accesible.

¿Alguna anécdota que se pueda contar y que le haya pasado en el mundillo de la Semana Santa?

Más que una anécdota, una vivencia. Recuerdo especialmente una levantá que Rafael Ariza dedicó en la salida extraordinaria de la O al padre recientemente fallecido de dos músicos de la banda. Ya en la calle Castilla, llegado el momento, nos dirigimos delante del paso y allí se produjo ese momento en el que Fran Álvarez, oboe, llamó al martillo tras la dedicatoria a la memoria de su padre. Momentos como ese son imborrables.

«El discurrir por la plaza de Capuchinos o la cuesta del Bailío son momentos muy especiales».

Una cuestión que tuvo cierta polémica en su momento, y que no quiero desperdiciar la oportunidad que tengo para preguntarle, fue la interpretación del pasodoble “Suspiros de España” tras el palio de la Macarena en la Plaza de España en una de sus salidas extraordinarias. ¿Hay cabida para un pasodoble tras un paso de palio? ¿Por qué a la Macarena no se le criticó en demasía, mientras que la crítica fue feroz con otras corporaciones que lo imitaron?

Bueno, hay que decir que el pasodoble fue interpretado por la orquesta que estaba en la Plaza de España, no por la banda. Viendo a la Esperanza caminar y escuchan música es fácil suponer que sea la banda la que tenga que estar sonando pero lo que en realidad suena en los vídeos del momento es la orquesta. A la primera pregunta hay que hacer algo de historia para contextualizar. A principios de siglo XX las composiciones que se escuchaban tras los pasos no eran marchas al uso, sino transcripciones de ópera u otras piezas que se empleaban para acompañar a las imágenes. Ahí tenemos “Ione” de Errico Petrella, “Margot” de Joaquín Turina, “Otello” de Giuseppe Verdi o “La Muerte de Ase” de Edvard Grieg. Igual que se interpretaron y se aceptaron estas piezas para acompañar a una imagen puede volver a suceder, como ya ocurrió en este caso aislado que se admitan más géneros compositivos en los cortejos. Sobre gustos no hay nada escrito pero lo que sí está claro es que la expresión de la fe y la devoción puede tomar muchos caminos y se puede expresar de infinidad de maneras, como se comprueba incluso dentro de la misma región andaluza.

El fenómeno fan, parece apuntar más hacia las bandas de cornetas o agrupaciones que a las bandas de música, a pesar de que la formación musical de esta última, en términos de estudios musicales, no tiene comparación en líneas generales. ¿Se busca hoy en día más el espectáculo que la calidad musical?

Las bandas de cornetas o agrupaciones musicales conectan muy bien con su público y lo hacen en mayor medida que las bandas de música, eso es evidente. Han trabajado mejor este asunto que los que estamos en bandas de música. No creo que tenga que ver con los estudios de sus músicos. Respecto a la pregunta, si lo que cada formación ofrece no tiene un mínimo de calidad, al final acabará por verse como un artificio de circo y poco más. Aunque sigo insistiendo, sobre gustos…

¿Piensa usted que la situación actual de las bandas de música hace que la imagen sagrada que va delante de los músicos tenga demasiada poca importancia?

Por lo que yo percibo, creo que la mayor repercusión de las bandas en detrimento de los titulares a los que acompaña se propicia desde el ámbito externo a la propia banda, sean cuales sean. Si el público que asiste a un cortejo procesional da más relevancia a una banda que a la imagen será otro aspecto a analizar pero no tiene nada que ver con lo musical.

«Para El Carmen no hay preferencias en cuanto a hermandades. Nos merecen todas el mismo respeto».

Recientemente han renovado ustedes con la Hermandad del Carmen de San Cayetano, a la que acompañarán el próximo 16 de julio. ¿Qué tal se sienten tocando en Córdoba?

Personalmente no he tenido la oportunidad de procesionar por Córdoba capital ya que el año pasado tuve asuntos personales y no estuve presente. El Carmen de Salteras siente una significación especial porque la vinculación que tenemos con Córdoba es a través de la advocación con la que compartimos nombre.

¿Qué momentos recuerdan con más cariño acompañando a esta corporación de Gloria?

Al no haber podido vivir mi primera procesión en Córdoba, he pedido referencias a algún compañero. Me cuentan que el discurrir por la plaza de Capuchinos o la cuesta del Bailío son momentos muy especiales.

¿Qué es lo que le llama más la atención de la Semana Santa de Córdoba?

No tengo el placer de conocerla ya que de un modo u otro siempre he estado bien en Sevilla o fuera de Andalucía durante la Semana Santa. Espero que en el futuro pueda conocerla.

En el hipotético caso de que tuvieran la oportunidad de acompañar a un paso cordobés, ¿preferiría uno de corte fúnebre o alegre? ¿Sería capaz de decirme uno al que le gustaría acompañar a título personal?

Para El Carmen no hay preferencias en cuanto a hermandades. Nos merecen todas el mismo respeto.

¿Qué sueño le queda por cumplir en esto de la Semana Santa?

Bueno, no tengo un “sueño” sino que aspiro a contribuir en la medida que buenamente pueda a la expresión religiosa de mi tierra.

Es difícil mejorar el nivel y el respaldo por parte de Hermandades que tiene la Banda del Carmen de Salteras, pero si tuviera que decirme un aspecto que pueda mejorarse, ¿cuál sería?

En general creo que todo es mejorable y que todo se puede replantear con este objetivo. Ojalá todo el mundo con el que me encuentre pueda compartir en mayor o menor medida este espíritu y permita que trabajemos juntos en esta dirección.

¿Se ve dentro de diez años dirigiendo al Carmen de Salteras?

La ilusión que tengo ahora mismo estando en la banda me impulsa a decir que sí. Mientras tanto trabajaré para llevar proyectos interesantes e ilusionantes a mi gente. Si durante este tiempo los músicos me siguen queriendo entre ellos como director pues ahí estaremos dándolo todo. El tiempo lo dirá.

Gracias por el tiempo que nos ha dedicado, ha sido un verdadero honor. Siéntase libre de añadir algo si así lo desea.

Como director de la Sociedad Filarmónica Ntra. Sra. del Carmen de Salteras, agradezco la entrevista y espero que el domingo en Córdoba demos lo mejor de nosotros para deleite de los hermanos de la hermandad del Carmen de San Cayetano y los cordobeses en general.