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Racheando

¡Menos mal! ¡Habemus Carnaval!

No sé cómo la ciudad de Córdoba ha podido dormir tranquilamente sabiendo que, de no haber recibido la subvención por parte del Ayuntamiento, el Carnaval de la ciudad de San Rafael no se hubiese podido celebrar debido a la falta de recursos que había dejado a la Asociación del Carnaval cordobés en una situación límite. Tal es así que según cuentan varios medios de comunicación de la ciudad, se habían plantado y querían dejar a los cordobeses sin disfrazarse. De no haber habido Carnaval… ¿hubiera habido Miércoles de Ceniza?.

A diferencia de algunos de los que se disfrazan en Carnaval para lanzar soflamas en sus letras contra mi fe, yo no me hubiera alegrado en el caso de que no se hubieran celebrado los actos del Carnaval al considerarlo algo tradicional – y que a mí me gusta el ambiente carnavalesco, sobre todo el gaditano-.

Pero para que haya Carnaval, los contribuyentes cordobeses han tenido que abrir la caja fuerte municipal y dotar de los medios económicos necesarios para que no se hubiesen plantado, todo a través de sus cauces legales y las subvenciones correspondientes. Ahora que lo pienso, qué irónico que, a pesar de gobernar dos partidos como el Partido Popular y Ciudadanos – partidos, sobre todo el primero, odiados por la élite progresista que suele manejar el cortijo carnavalero – se haya podido solventar el problema. Con lo fácil que hubiera sido dejarlo agonizar y verlo desaparecer, ¿no?

Las comparaciones son odiosas, pero no me imagino a las Cofradías llegar a los extremos de las guerras públicas de comunicados para exigir las medidas económicas para que se celebren los actos y puedan pagar a quien le deban dinero. Desconozco absolutamente qué industria se genera en torno al Carnaval, pero sí conozco, de primera mano, todo lo que mueve la Semana Santa y todos los gastos que asumen las Hermandades y Cofradías y, aunque desconozca el dato exacto de la subvención recibida, los letristas carnavaleros lo usan para criticar una y otra vez que haya subvenciones y exigir que «la Iglesia y las Cofradías sean autosuficientes».

No comparemos -Cádiz aparte- el impacto económico generado por el Carnaval y el impacto económico de la Semana Santa, pero estoy seguro de que la subvención de cualquier ayuntamiento de este país es ridícula con los gastos que asume una Hermandad, y nunca veremos a las Hermandades intentar paralizar sus salidas porque no haya dinero público…

Lo que sí podemos garantizar es que, aunque las hermandades no hayan recibido las subvenciones, habrá Semana Santa en 2020.

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