¿Música o silencio?

Ya quedan pocas semanas para el comienzo de la tan esperada Cuaresma. Una Cuaresma que concurre en el tiempo tras un largo periplo de espera desde aquel 14 de marzo del año 2022 a partir del cual se apagó la llama de una ilusión que no se volvería a encender hasta el día en que Málaga se hizo con el timón y el rumbo a través de aquella Magna tan soñada.

El diseño del evento, con sus defectos y virtudes, sirvió para calmar un poco la sed del cofrade desesperado que vio en el amplio programa del Centenario de la malagueña Agrupación de Hermandades y Cofradías un jalón para alcanzar cotas que nunca antes se habían alcanzado en el inmemorial legado de la Semana de Pasión.

Concluido la mayor parte de aquel programa, el mundo cofrade malagueño afronta la última recta con la celebración de un magno Vía Crucis en el que participarán 14 Imágenes devocionales de la Semana Santa de la capital de la Costa del Sol. Un acto cuyo marco, o por lo menos así lo entendimos algunos, debía de ser íntimo y reservado, como acostumbran los tradicionales Vía Crucis de Cuaresma, más aún tras el folklore y la pasión desatada en la triunfal magna.

Es el asunto que se habla en los corrillos cofrades de la capital sureña, una vez que se sabe que la mayoría de Tallas estarán acompañadas por formaciones musicales de diversa índole y de otros puntos cardinales. Una tesitura que a muchas personas ha pillado de sopetón y que ha derivado en opiniones dispares, a favor y en contra, en las que han intervenido otras variables como la contratación de bandas foráneas.

Y es que en el temible arte del mercado de fichajes musical influyen muchos factores a la hora de contratar una banda u otra. En este caso y según comentaron algunos dirigentes, se debía a circunstancias que tienen que ver con la atracción de masas hacia la participación dentro del cortejo. Es el motivo por el que Hermandades como Santa Cruz o el Prendimiento han depositado su confianza en reconocidas formaciones del orbe musical sevillano en un año en el que es vital reenganchar al personal dentro de la propia Semana de Pasión y que choca en la mente de los mandamases con la posibilidad contemplada de procesionar las Imágenes en silencio.

En el otro lado del cuadrilátero se mantienen aquellos que defendieron en su día la legitimidad de volver a repetir el emotivo momento del traslado de las Tallas malagueñas en aquel silencio perpetuo para la exposición de «El Verbo Encarnado». La vuelta de las Hermandades a la calle con el aliciente de la falta de música que tanto tiempo ha brillado por su ausencia en la capital dejó estampas de gran calado y que evocaron tiempos pretéritos de recogimiento.

Pero el factor espectáculo ha vuelto a ganar la batalla en un concurrido ring y será con los incorruptibles sones de nuestras bandas los que abrirán las puertas de la Cuaresma en Málaga. Quizás una solución necesaria para encontrar un revulsivo de cara a la Semana de Pasión. Ustedes dirán, ¿música o silencio?