Continúan sucediéndose por los cuatro puntos cardinales de la geografía española múltiples ataques perpetrados por quienes desprecian a quienes piensan de manera diferente en particular a los que solamente se defienden con la palabra creyendo en la impunidad de sus hechos. En esta ocasión ha ocurrido en Puente Genil en la provincia de Córdoba, en la parroquia de San José cuyo párroco, José Antonio Gallego Gordillo, ha denunciado a través de una conocida de red social el ataque perpetrado por uno o varios individuos contra la integridad física del templo que dirige.
Gallego Gordillo ha denunciado el ataque a través de un texto en el que comienza recordando que «vivimos una etapa donde parece que está de moda atentar contra la fe, a sabiendas que tienen todo el amparo de los gobiernos que los dejan impune bajo el lema de la libertad de opinión», añadiendo que «estamos en un país donde atentar contra cualquier religión se tacha de intolerancia y xenofobia. Pero cuando se trata de atentar contra la religión católica todo está permitido, todos callan y aquí no pasa nada».
El párroco relaciona algunos de los atentados sufridos por los cristianos en España en los últimos tiempos, subrayando «un intento de incendio en una iglesia de Madrid» o el caso de la monja brutalmente golpeada por el simple hecho de ser monja». Un asunto que se reproduce más allá de nuestras fronteras, como «en Colombia este mes un joven cura ha sido asesinado por ser cura». En este sentido, Gallego afirma que «es el odio del demonio que se manifiesta en sus hijos que están en el mundo. Lo mismo que Dios tiene sus hijos también el diablo tiene los suyos. Así lo dijo Cristo en la parábola del trigo y la cizaña leída el domingo pasado».
Tal y como explica el sacerdote «hoy ha tocado en nuestra parroquia de San José. Un hijo se satanás ha querido dar honra a su padre pintando en nuestra Iglesia, queriendo dejar patente su odio a Dios y su cobardía (cualidad que identifica siempre a los malos) al hacerlo a escondidas. Lo que cree que es un acto de hombría o de no sé qué, queda en un acto de bajeza humana de una pobre persona que hace honor a la estupidez de servir a aquel que en su día le robara el alma».
Gallego añade que «no podemos cerrar los ojos ante esto. Porque esto está pasando en nuestro pueblo. En nuestro pueblo hay adoradores de satán y si no educamos a nuestros hijos en la verdadera fe, no sólo en nuestras tradiciones mananteras, sino en las verdadera fe, no tendremos defensa alguna. Dicen que en triunfo de los malos es el silencio de los buenos. Desde aquí muestro mi repulsa a este acto vandálico y de atentado a mi fe. Y pido al Señor por la conversión de esta persona antes de que le coja la muerte».
Hasta el momento no hay constancia de que se haya producido denuncia alguna y que las autoridades competentes hayan iniciado una investigación al respecto. Sea como fuera las afirmaciones del párroco de San José son muestra fehaciente de qué de nada sirve permanecer impasible ante los reiterados ataques que viene sufriendo la Iglesia Católica y que ha llegado la hora de hablar alto y claro para defender la fe y nuestra propia integridad.





