Opinión | Escabechina electoral en la Santa Faz

Desde el pesar en mi interior como hermano de esta hermandad, lo que vivimos el pasado viernes en las elecciones a Hermano Mayor en mi hermandad de la Santa Faz, es patético, tétrico y lúgubre.

Ya, la tarde noche apuntaba maneras con la llegada masiva de “hermanos” que normalmente no van ni para decir un hola. Por no ir, no van ni a misa de hermandad ni que decir tiene a los cultos.

Los corrillos entre unos y otros y los grupos, estaban decantando de que la jornada electoral iba a ser histórica, pero para la triste historia de nuestra hermandad.

Siento vergüenza, propia y ajena, porque que solo un candidato que se presentaba a las elecciones a Hermano Mayor, con sus defectos y virtudes, como TODOS tenemos, no tuviera el apoyo suficiente de sus hermanos, solo demuestra el nivel que tenemos en la hermandad.

En vez de unir y luchar todos en un mismo camino, nos pusimos a demostrar la bajeza humana y cofrade por un cargo. No sé, si fue inteligente el candidato a Hermano Mayor siendo tan claro y conciso en algunos aspectos. 

Pero lo que si fue este candidato, que era el único candidato que tuvo valor de presentarse a Hermano Mayor fue su sinceridad y honestidad por ir con la verdad por delante en algunos aspectos.

Pero ahora resulta que nos damos golpes de pecho, porque nos consideramos hombres de hermandad, es que, en este Cabildo de elecciones a Hermano Mayor, reflejamos que somos un grupo de “hermanos” más preocupados de costaleros y martillos, en vez de seguir remando para seguir creciendo como hermandad que veníamos desarrollando desde nuestro nacimiento y vemos la tristísima realidad de nuestra hermandad.

Al ver y contemplar lo que todos vimos, se me quitan las ganas de seguir siendo hermano en una hermandad que, en un Cabildo para elegir a un Hermano Mayor, estaba más preocupada de otros menesteres y que cada uno de nosotros y nosotras se mire un poco hacia su interior y que reflexione, que falta nos hace.

No me quiero ni imaginar cómo se encuentra Javier, mucho ánimo y fuerza. Las hermandades cada día tienen menos de hermandad y más de interés sea de la índole que sea.

La tristeza y pena me engulle y espero que sepamos aprender del ridículo que hemos dado, porque sino se verá que esto solo es un juego de títeres y muñecos.