Paco Reguera nombrado capataz emérito de La Redención

La hermandad de la Redención acaba de anunciar, mediante un comunicado difundido a través de sus medios oficiales de información, que, reunido el Cabildo de Oficiales en el día de ayer, 2 de Noviembre del 2017, la Junta de Gobierno de la corporación ha decidido de forma unánime nombrar capataz emérito a Francisco Reguera Aguilar por su larga trayectoria al frente del paso de Nuestro Padre Jesús de la Redención y el amor profesado a la hermandad. Asimismo, ha acordado nombrar como capataz Tttular de Nuestro Padre Jesús de la Redención a Francisco Reguera Corriente, y ratificar, para el paso de palio de María Santísima del Rocío, a Carlos Yruelas Rojas.

Paco Reguera, trianero de nacimiento y corazón es toda una referencia de los capataces de la Semana Santa de Sevilla, cuyo trabajo al frente de distintas cuadrillas de costaleros durante lustros es plenamente reconocido y le han hecho merecer un hueco entre los grandes del martillo. Su gran personalidad y prestigio le sitúan como uno de los nombres esenciales de martillo del último siglo. Responsable de la cuadrilla de Jesús de la Redención desde 1979, le ha sabido imprimir un estilo personalísimo y perfectamente reconocible, que tendrá su lógica continuidad en la figura de su hijo.

Se da la circunstancia de que en enero del pasado año, el hermano mayor de la Redención, José Antonio Moncayo, garantizaba que la junta de gobierno nunca se había planteado el cese de Paco Reguera como capataz del paso de misterio, saliendo al paso de los rumores que circulaban por las redes sociales en los que se apuntaba a la destitución o dimisión de Reguera por unos problemas en la cuadrilla que obligaron a suspender la igualá y al nombramiento de otro capataz. Tras reconocer que había habido ciertas discrepancias, lamentó los «bulos indiscriminados» que circulaban por las redes sociales por medio de personas con pseudónimos que «impunemente afirman barbaridades que no son ciertas». Este nombramiento viene a darle la razón meses después confirmando el respeto de la hermandad que preside a un hombre que ha sido santo y seña de la cofradía.