Hay un lugar en la ciudad de San Rafael que late con especial intensidad con la llegada el 18 de diciembre, la Parroquia de San Andrés, donde, desde primera hora de la mañana, las puertas se abren de par en para para acoger el peregrinar de miles de devotos que se dan cita ante María Santísim de la Esperanza, la bella dolorosa que gubiase Juan Martínez Cerrillo que en este día, más que en ningún otro del año, se convierte en la Niña de Córdoba.
La Vírgen, que ha estrenado encaje y pañuelo del S.XIX y puñetas de guipur francés, ha presidido un sencillo y elegante altar efímero dispuesto por el equipo de priostía de la corporación del Domingo de Ramos, a las mismas puertas del templo, como es tradicional. Ante Ella ha estado nuestro compañero Antonio Poyato, para dejar testimonio gráfico del acontecimiento.





