Ha tenido que pasar tiempo, mucho tiempo, la deneznable suma de catorce años para ver alzado sobre el altar mayor de Santa Catalina en solemne Quinario al crucificado de La Exaltación. Una estampa más especial si cabe que la que habitualmente se venía sucediendo cuando el crucificado de Pedro Roldán -autor que posiblemente realizase la imagen- residiese en el imponente templo sevillano con proporciones casi catedralicias.
La imagen del Cristo erigido sobre su Cruz, en un mar de cera que gustosamente ha sido dispuesta a sus pies, refleja la grandeza del momento que supone este Quinario tan especial para el pueblo de Sevilla que podrá, tras muchos inconvenientes que han retrasado el traslado desde San Román, arrodillarse ante Jesús y su Madre en el que es su lugar.
Siglos ha permanecido en su casa, abandonada unicamente para pasear el alzamiento de la cruz entre el incienso y azahar que en primavera inunda cada rincón de su ciudad, pero las restauraciones mandan y Dios ha proveido que el renacimiento de una ilusión y una alegría, se haya retrasado más de catorce años, para poder degustar lo especial, que es volver a casa.
Santa Catalina, en donde se encuentran restos habitacionales que datan del siglo II d.C., y que presentan vestigios de las culturas romana, visigoda, medieval islámica, cristiana y restos más modernos, contará desde las 20:30 horas de esta tarde, con la apertura al público para visitar en solemne Quinario.
Para la ocasión el exorno floral del altar de cultos está compuesto por anthurium morado, rosas Ocean Song malvas y rosas Geraldine rosas, iris morado, aster morado, statice morado, alhucema, hiedra, tuya y helecho coral con pan de oro. El altar incluye las imágenes de San Isidoro y San Leandro, propiedad de la Hermandad, así como el Sagrario de plata más antiguo del patrimonio sacramental de la Hermandad.














