Mañana, día de la Inmaculada Concepción, muchos tienen la tradición de colocar el árbol de Navidad en sus casas. En muchos hogares ya lleva desde principios de este mes, pero me gustaría saber cuantos son los que celebran la Navidad y no creen en Dios pues, no nos olvidemos, que la Navidad -al igual que la Semana Santa- tiene un vínculo inseparable con la religión cristiana que muchos no quieren ver.
Alguien me dirá que pasa igual en la Semana Santa, obviamente hay que ser muy «kofrade» para disfrutar de la Semana Santa sin el trasfondo de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, pero…haberlo hailo.
Yo de pequeño llegando estas fechas siempre veía juguetes y a la pregunta de si había sido bueno rápidamente había respondido que si, esperando que SSMM los Reyes Magos me trajeran mis regalos o ese trozo de carbón hecho de azúcar negro.
Hoy, el cuento ha cambiado, ayer celebrábamos la festividad de San Nicolás de Bari, quizás a algunos no saben quien es, pero es el santo católico en el que está basada la leyenda de Santa Claus o Papa Noel, llámenlo como quieran. Lo hoy hoy conocemos es ese señor que entra en las casas a dejar regalos festejando la Navidad creado por un marketing anglosajón que como todo importamos sin mirar dos veces.
¿Y si preguntamos que se celebra o por qué ese señor trae regalos? A día de hoy hasta en los colegios públicos pintan motivos navideños sin explicar todo no vayan a incurrir los docentes en romper la laicidad del Estado.
Vivimos a golpe de fiestas de un origen católico, igual que el puente de la Constitución y de la Inmaculada que todos o muchos celebran tiene ese carácter religioso que muchos se niegan a aceptar cuando hablamos de la religión en otros aspectos, llegando incluso a la expulsión de espuma rábica por la boca a la vez que elevan los brazos al cielo para llamar al laicismo.
Espero que las asociaciones laicas trabajen todos estos festivos y, el 25 de diciembre, trabajen y hagan vida normal. Ah, y que mañana día de la Inmaculada Concepción de María, no empiecen a decorar sus casas de Navidad, la natividad del Señor.





