Cruz de guía, Opinión

Sólo Tú

Es el final del camino. Tal y como una metáfora, recorro los últimos metros de la travesía que lleva hasta tu Santuario, casi un kilómetro y medio entre mi casa y tu morada, un camino recto que se llena de árboles que nos anuncian la llegada al oasis más imperecedero de la ciudad.

Una extensa lonja se alza a Tus Pies. Se respira el silencio. Noto como los recuerdos se agolpan en mi memoria. Sin dejar de soñar levanto la mirada hacia tu esbelto campanario, ese cuya silueta se atisba desde el corazón de nuestro pueblo. Me decido a entrar y con solo percibir Tu presencia mi corazón se encoje y una lágrima recorre mi mejilla. Estoy en casa.

Eres Tú, Madre de los Linarenses, el eje central de los pensamientos de tus Hijos más alejados, aquellos que fueron desterrados bajo el peso de una triste historia, aquellos que anhelan volver a contemplarte con sus propios ojos y que sueñan con acortar la distancia que les separa de ti, aquellos a los que nunca abandonaste, los que se fueron, los que se quedaron, los que permanecen en el balcón del cielo. Eres Tú, la que inspiró a sus Hijos en los momentos difíciles, la que nunca los abandonó y veló por ellos. Sólo Tú.

Tú que infundiste los más bellos sentimientos en poetas de la música como Escámez o Garín. Tú que iluminaste el camino de una ciudad sumida en la incertidumbre. Tú que eres Reina de los linarenses y devoción inquebrantable del mundo cofrade. Sólo Tú, Linarejos Coronada.