La Candidatura que encabeza Juan Antonio Rodríguez Vicente incluye, en el marco de las elecciones a hermano mayor en las que se halla inmersa la Esperanza de Triana, un buen número de llamativas propuesta de índole patrimonial. Una batería de propuestas sobre las que el candidato afirma que “Cuidar nuestro rico e importante patrimonio es una obligación para nosotros, razón por la que realizaremos un programa ordenado de mantenimiento y restauración del que ya disfrutamos, así como de otras necesidades patrimoniales que pueda tener la hermandad, priorizando la creación de enseres destinados al culto, que es donde observamos algunas carencias”.
En este sentido, el candidato asegura que “El patrimonio inmobiliario también debe ser atendido y contar con un programa de actuaciones de mantenimiento que asegure su buen estado de conservación. Por todo ello, entendemos necesario realizar algunas actuaciones para un mejor control, cuidado y mantenimiento de ese rico legado que hemos recibido”. “En cuanto a la Capilla de los Marineros – desgrana el programa-, dependiendo de las posibilidades económicas que se dispongan, debe reformarse el presbiterio, ya que su actual distribución no es adecuada para el desarrollo de los cultos, de hecho, en numerosas ocasiones se utiliza un entarimado efímero para ampliarlo. Pareja a esta reforma se debe realizar el recubrimiento con aplacados de mármol rojo Alicante de las pilastras de la nave central, junto a una mejora del zócalo de la Capilla tal y como estaba antes de la última ampliación. También es conveniente la reubicación de algunos de los elementos decorativos, así como una mejora estética de la nave de San Juan, que afecta a la decoración del techo”.
Para todo ello, -prosigue la propuesta- “debido a la importante labor que entendemos necesario llevar a cabo en esta materia, constituiremos una Comisión patrimonial que organice y coordine todos los trabajos antes referidos, así como otras medidas que, a continuación, detallamos: Realizar un inventario de los bienes de la Hermandad a fin de tener un conocimiento global del patrimonio existente; Elaborar un programa priorizado de mantenimiento y restauración del patrimonio material; Realizar un programa priorizado de necesidades patrimoniales materiales de la hermandad, muy centrado en resolver las carencias en cuanto a patrimonio de cultos y mejoras de la sede canónica; Una vez realizados los programas y estudios anteriormente referidos, la Comisión emitirá un informe exhaustivo con propuestas de actuación y prioridades, así como la puesta en marcha de un programa de conservación del patrimonio (inmuebles) de la Hermandad: Humedades, pintura, techos, etc. e Instituir los procedimientos necesarios para la cesión temporal de bienes estableciendo un apunte en el inventario con justificación documental”.
Otro de los aspectos incluidos en la propuesta es la relativa al “Tesoro devocional de la Hermandad (que) es la referencia del cuidado y exposición de nuestro Patrimonio”. “Entendemos –explica- que el mismo debe tener los medios y recursos necesarios para su cuidado, mantenimiento y conservación. Por ello, creemos imprescindible el nombramiento de un Director y la creación de una partida presupuestaria para un adecuado mantenimiento y un programa para su difusión y conocimiento. Asimismo creemos fundamental la finalización del proyecto del museo tal como fue concebido y que por falta de tiempo no fue ejecutado, incluyendo la reforma y ampliación de la Tienda de recuerdos, uniformando estéticamente el mobiliario de ambos espacios. Esta actuación facilitaría y clarificaría el acceso y control de visitantes, que ahora tienen que entrar y salir desde el vestíbulo de la casa hermandad sin pasar por la tienda, circunstancia que puede provocar una minoración en sus ventas”.
“Respecto de las inversiones en esta materia patrimonial –aspecto siempre interesante-, apostamos decididamente porque la Hermandad centre sus esfuerzos en la terminación y adecentamiento de los Camarines de nuestras Sagradas Imágenes. Tanto el del Santísimo Cristo de las Tres Caídas como el del Nuestra Señora de la Esperanza necesitan de actuaciones, aunque de diferente índole. Por lo que respecta al del Santísimo Cristo, las labores a realizar sólo competen al ámbito decorativo, ya que las estructurales se inauguraron en octubre de 2012. En el caso del de Nuestra Señora, las labores a desarrollar son más complejas, ya que aparte de la fase decorativa, hay que darle una solución arquitectónica y estructural al camarín que no está realizada para dar mayor seguridad y estabilidad a la imagen de la Virgen. Consistiría en la construcción de un nuevo acceso desde el vestíbulo, que ya se creó al efecto en la obra del tesoro, para comunicarlo con la nave de San Juan y así poder organizar un itinerario más fluido de visita de ambas imágenes, que a día de hoy no es viable, para que posibilite un acercamiento de los hermanos y devotos con sus imágenes. Para ello, tenemos previsto realizar diversos estudios, tanto de la fase constructiva y estructural, como de las soluciones artísticas y decorativas de ambos espacios, que se adecuen a la estética de ambos retablos”.
Igualmente, Rodríguez Vicente expone que es “necesario realizar un estudio del estado del dorado del paso del Santísimo Cristo de las Tres Caídas. Cada año, tras la Estación de Penitencia, el paso es tratado para reponer pequeños desperfectos. Entendemos necesario realizar un estudio del estado del mismo para decidir si ha llegado el momento de proceder a un nuevo dorado del paso o si el mantenimiento realizado hasta ahora es suficiente para su conservación”, al tiempo que considera “oportuno realizar un estudio para el policromado de los ángeles de la canastilla del paso, a excepción de los realizados en su día por D. Luís Álvarez Duarte. En la misma línea conservativa, solicitaremos los estudios oportunos para valorar la idoneidad o no de la restauración de algunas de las imágenes que conforman el misterio”.
De igual forma, el candidato considera “necesario proceder a la restauración del Señor de la Humidad y Paciencia que recibe culto en nuestra Capilla de los Marineros, debido a su avanzado estado de deterioro. Dicha imagen sedente, es fechada en el siglo XVIII, y ya aparece en los inventarios de la Hermandad a mediados del siglo XIX. Para ello, analizaremos los estudios existentes y propondremos otros nuevos si fueren necesarios, encaminados a una satisfactoria intervención, que además arroje luz sobre su autoría y fecha de ejecución. Se creará una comisión de seguimiento, formada por expertos en la materia, que vele por el buen desarrollo de los trabajos a realizar”.





