Un beso de despedida para la Virgen de los Reyes

Por segundo año consecutivo la Virgen de los Reyes ha estado expuesta en besamanos en la parroquia del Sagrario, por cuestiones organizativas, ya que es un lugar más amplio para acoger a los fieles. Al mediodía del mismo 15 de agosto, el día de su festividad, la patrona regresaba a este templo para celebrar la octava y el segundo de sus besamanos. Una cita que se desarrolló desde el lunes 20 hasta el martes 21 de agosto. Cabe recordar que en 2017, se realizaron ambos besamanos y la octava en la capilla Real, con motivo de obras de restauración. En esta ocasión, se ha aprovechado para acometer una intervención en la cripta situada tras la urna del Santo Rey Fernando III.

Situada en el presbiterio de la parroquia del Sagrario, delante del imponente retablo de Pedro Roldán, la Virgen ha querido despedirse de los sevillanos antes del regreso a su camarín para concluir el último día de sus cultos y la apertura de la urna del Rey San Fernando. De nuevo, ataviada con el manto de salida, al igual que sucediese en el primero, un hecho que no se producía desde 2004, cuando estuvo expuesta en besamanos extraordinario con motivo del primer centenario de la coronación.

Para este besamanos, la Virgen de los Reyes ha estado vestida con el mismo manto con el que salió a las calles el pasado 15 de agosto el blanco bordado en oro, el de los castillos y leones que regaló a la imagen la reina Isabel II en 1853. Igualmente, el Niño Jesús, ubicado en el lado izquierdo del altar del besamanos, vestía también el trajecito a juego. Otro de los detalles es el pañuelo que la Virgen lleva entre sus manos, de una Hermana de la Cruz, en concreto de la maestra de novicias fallecida el pasado año y que durante tanto tiempo ha sido la encargada de ataviar a la patrona.

Además, ha lucido el pecherín denominado de las amatistas, la corona de filigrana de oro, de Manuel González Rojas en 1876. Una pieza antigua y segunda presea quizás de más valor de la Virgen de los Reyes después de la portentosa joya que luciera en su sien el 15 de agosto. Una de las novedades del ajuar que lució en estos días está en el tocado, de encajes de Bruselas, una mantilla de un gran valor que por primera vez porta la Virgen de los Reyes. Para poder recibir el beso de despedida de todos los sevillanos.