Pese a que, toquemos madera, podríamos estar vislumbrando el tramo final de la época más cruda de la crisis pandémica, no deja de ser cierto de que, en opinión de quien les escribe, las hermandades seguirán viéndose afectadas por un tiempo por sus devastadoras consecuencias.
Especialmente en localidades que no sean capitales de provincia o lugares con una arraigada tradición cofrade, que puedan verse más perjudicadas si cabe ante una situación que bien podría calificarse fácilmente como de «vacas flacas».
Ya hemos visto una hermandad, la de la Vera-Cruz de Castilblanco de los Arroyos, que procesiona el Jueves Santo por las calles de municipio de la provincia de Sevilla, que ha decidido que sus dos titulares salgan esta Semana Santa sobre el mismo paso y con música de capilla, ante «la actual situación de pandemia que nos mantiene en una incertidumbre bastante grande al no saber con exactitud las restricciones que se tendrán que llevar a cabo», así como por «la complejidad de encontrar bandas de música cuyos contratos habría que firmar ahora y en los que se están incluyendo cláusulas por pandemia».
Una noticia que, a buen seguro -y ojalá me equivoque-, puede convertirse en un habitual mal común en determinados puntos de nuestra geografía que gozan de menor eco mediático, que por un motivo u otro, pueden adoptar decisiones similares tal y como la expresada por la cofradía de Castilblanco de los Arroyos, o determinaciones de sacar a los titulares en parihuela ante falta de costaleros.
La situación en relación a las bandas merece mención aparte. Varias formaciones musicales, tanto de Andalucía como allende sus fronteras, se han disuelto o han cesado su actividad musical por el momento, a la espera de comenzar el curso nada más finalizar esta Semana Santa con la esperanza de que los músicos retomen el gusto por la sana costumbre de ensayar de forma asidua. Son varias decenas de bandas las que, con respecto a 2019, no van a estar tras los pasos esta Semana Santa de 2022.
Ello ha implicado que en jornadas en las que procesionan un gran número de cofradías -tales como Jueves Santo y Madrugá, mañana y tarde de Viernes Santo-, sea tarea prácticamente imposible para muchas cofradías encontrar banda de música. Ya no es una cuestión de una mayor o menor calidad -que también-, sino de estar libres u ocupadas. Y a estas alturas, en esas jornadas anteriormente mencionadas, la que no haya encontrado banda ya no va a hacerlo de aquí al día de la salida procesional. Básicamente porque la inmensa mayoría ya están firmadas, y aún quedan bandas que respetan lo firmado. Si hacemos el símil con el conocido juego de la silla, podríamos decir que de 2019 a 2022 se han quedado fuera de la ecuación unas treinta sillas o más -las bandas-, pero sigue habiendo el mismo número de hermandades. Alguna se queda sin silla cuando ha parado de sonar la música, nunca mejor dicho. Y veremos a ver cuánto tiempo tardan en irse reponiendo.
Retomando la hipótesis pesimista en relación a cofradías de menor entidad -que no dejan de ser igual de importantes que las grandes-, ojalá jamás llegue a cumplirse. No obstante, bien harían las hermandades de localidades que por un motivo u otro no gocen del arraigo de otros puntos de nuestra tierra en tener previstos diversos escenarios como los descritos anteriormente, para evitar males mayores. La Cofradía de la Vera-Cruz de Castilblanco ha estado ágil en este sentido, tomando una medida «excepcional y provisional» para este año, con la esperanza de que la situación mejore de cara a 2023 y aprovechando para centrar sus esfuerzos en la ejecución de un proyecto tan importante como su casa hermandad.
Estamos en época de vacas flacas en hermandades que se han visto, ven y se verán, al menos un tiempo, severamente afectadas por la inactividad de este tiempo. Difícilmente las cofradías van a recuperar la normalidad de modo inmediata. Pero lo que escapa de toda duda, es que habrá hermandades que tarden mucho más tiempo en recuperarla que otras, ya que en la actualidad se encuentran heridas por los efectos de la crisis sanitaria. Toca enfajarse bien durante algunos años, alejarse del inmovilismo que permitía sobrevivir y mantenerse en la época anterior a la pandemia, pero que ahora con la tendencia descendente ya no permite hacerlo. La creatividad, la innovación y la acción son claves para la supervivencia de las cofradías de los pueblos.





