Estamos a tan solo unas semanas de que las calles de Córdoba vuelvan a oler a incienso, a sonar a marchas y a rezos a la Virgen. Otra vez más, comienza el año cofrade en la ciudad de San Rafael. De nuevo volverán las mismas conversaciones. Volveremos a vernos la cara aquellos cofrades que nunca nos perdemos una. Ya son muchas las bandas que vuelven a los ensayos. Y muchas las hermandades que limpian y preparan sus enseres para venerar de forma especial a sus titulares. Son muchos los vestidores que planifican la semana con las diferentes formas de ataviar a las dolorosas. Ya son muchos los costaleros que meten en agua con suavizante los costales. En definitiva, vuelve el mundo cofrade.
Esta vez me gustaría hablar de un tema que siempre esta en ascuas y que por lo que se ve nunca pasa de moda. El mundo del costal. Todo un mundo que nosotros mismos parece que lo sacamos fuera del mundo de las hermandades y del que se habla en ocasiones mucho más que de las cofradías en sí y el cual siempre lleva a las mismas conclusiones. “Sacapasos” o hermanos costaleros, Capataces que sacan varias cofradías o uno que es hermano solo de la que saca. El antiguo capataz que me dejaba ponerme donde quisiera o el nuevo que le gustan las cosas demasiado serias. Conclusiones diferentes entre si pero que se enlazan cotidianamente por aquellos que son, o algún día fueron, de la cuadrilla de costaleros.
Hoy en día ha entrado dentro del argot cofradiero la palabra “sacapasos” que no es más que un término que hace referencia a aquella persona que saca más de dos cofradías. La verdad que bajo mi percepción la veo insultante porque desprecia en sí al costalero que honra varias veces a la figura de María o la de su Hijo. Porque aquellos que hacen uso de dicha palabra argumentan de que los “sacapasos” no saben lo que llevan, que no le ponen corazón, que lo hacen por vicio o que si saca tantas no cogerá tantos kilos. Pues bien, siempre es la misma historia. Un costalero que procesiona a una imagen lo puede hacer por devoción, por oficio y/o por amor a Cristo o a su madre, o ¿acaso la Virgen o su hijo no interceden del mismo modo en todas las imágenes?
Para algunos no. Para algunos solo son personas que no tienen ética religiosa y los capataces los utilizan como mulos de carga para llevar el paso. Pero no se nos puede olvidar que encima de los pasos van las piezas claves de nuestra creencia religiosa. Encima de los pasos va el hijo de Dios, que dio la vida por nosotros, los pecadores, o va su bendita Madre que fue el vientre divino. También hay que entender que si no fuera por este tipo de personas muchas de nuestras cofradías no saldrían a la calle o, al menos, les costaría mucho esfuerzo desempeñar dicha labor. Aunque claro, se me ocurre una cuestión. Si no existieran las personas que van a sacar un paso, ¿dejaríamos a nuestros titulares en sus templos? O ¿los sacaríamos como antiguamente?
Cabe destacar que venimos de una etapa en la que muchas han sido las hermandades que tenían una cuadrilla de hermanos costaleros bastante engrandecida como por ejemplo la cofradía salesiana del Prendimiento con su antigua cuadrilla camionera. Eso hace que el cambio en el tiempo y la venida de nuevas cofradías que no tienen hermanos costaleros, tengan que solicitar, en ocasiones, a capataces de otras cofradías que se encarguen de este oficio, algo muy polémico. Porque esa es otra, el mundo del martillo es muy variado y criticado a su vez. Porque no todos ven bien ciertos capataces al martillo de sus corporaciones. Unos porque son demasiados serios y «no pegan» con el estilo de la hermandad, otros tildados de tener peleas con sus cuadrillas, otros por ser muy bullangueros y otros porque no quieren pringarse ni con un hermano mayor ni con su oposición. Es decir, un capataz a día de hoy no esta tan solo valorado por la forma y manera de llevar los pasos sino por otros asuntos.
Había dos cosas que me dijo un capataz bastante conocido en uno de los ensayos del Carmen. No, no fue Rafael Muñoz. “Un capataz hoy en día no tiene nada más que saber igualar y mandar. Lo demás lo tiene hecho”… y “estamos volviendo a los tiempos de las cuadrillas profesionales”. Por lo que veo, razón no le falta y solo es cuestión de tiempo. Solo, cuestión de tiempo.





