¿Humil… qué?

De todo se aprende cuando de poco se sabe. Rectificar es de sabios, mientras que no admitir la verdad es de cobardes. En el mundo cofrade se aprende de todos lados, pero… ¿prefieres luchar por lo tuyo, o prefieres ir donde todo está luchado?

La fuente de la humildad y el respeto es algo de donde muchas personas deberían beber, da igual que sea una banda de 40 que de 100, da igual que sea una hermandad de 60 que de 800 hermanos. Quizá antes de la calidad musical y presumir de nombre, antes de presumir de estrenos en la calle, algunas formaciones y hermandades deberían dar una lección de valores a sus músicos y hermanos, porque al fin y al cabo, todo el que es grande ha tenido que ser pequeño… pero la figura del Ego en este mundillo tiene mucho protagonismo, el cuál no se merece, porque la iglesia nos dice que todos somos hermanos.

… aunque lo que no me queda claro es si el grande es realmente grande cuando quiere estar por encima de alguien pequeño públicamente; ¿qué se consigue con eso? Pienso que hacer el ridículo y ofender a un grupo de personas que sí puede que sean grandes de verdad.

Todo va en competición, no en progresión (véase mi artículo Falsa progresión… ¿culpa de?), pero nada ni nadie pone remedio a esto. ¿Cómo acabará todo esto de aquí a unos años? O mejor dicho, ¿para cuándo el concepto de hermandad?

Como decía un compañero mío, que Dios lo tenga en el cielo, humildad y trabajo, señores.

Vivan en armonía unos con los otros.
No sean arrogantes, sino háganse
solidarios con los humildes.
No se crean los únicos que saben.
Romanos 12:16