A contracorriente | Cádiz también cae en la trampa

En el contexto del Año de la Esperanza y con motivo del 75 aniversario de la proclamación del Dogma de la Asunción de María, la ciudad de Cádiz vivirá una intensa programación de cultos y actos extraordinarios impulsados por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías, que ya ha recibido el visto bueno del Obispado para su desarrollo.

Entre ellos, habrá besamanos extraordinarios, traslados que son procesiones más o menos encubiertas y, cómo no, importadas directamente de Sevilla, alguna que otra misión evangelizadora. 

Y es que, las misiones se han convertido -gracias a la multitudinaria del Gran Poder, entre otras- en el pan nuestro de cada día. Solo hay que viajar tres horas en coche desde la tacita de plata, para llegar a la Córdoba que en septiembre verá la misión de la Hermandad del Huerto, cuyo titular (el que da nombre a la cofradía) saldrá semanas después en la Magna.

Está por ver, más allá del fruto material (cuando se hace) que dejan en los barrios desfavorecidos, a cuántas almas convierte una misión, más allá de las que se echan a la calle para ver la procesión. Es aquello de que no convenzas al converso.

Caer en la trampa del aniversario para sacar pasos a la calle todos los años y todo el año es la versión 2.0 del siglo en el que estamos. Autoengañarse llamando misión a la extraordinaria es hacerse trampas al solitario.