En San Andrés aun recuerdan lo sucedido el Martes Santo de 2024, cuando la Hermandad del Buen Suceso quiso modificar su recorrido por las previsiones de lluvia y un responsable de la anterior junta de gobierno de la Agrupación de Cofradías de Córdoba les cerró esa posibilidad.
Hubo polémica en ese momento y la realidad, hasta ahora, radicaba en que los criterios eran lo suficientemente ambiguos para que, en caso de amenaza de lluvia, se procediese casi de cualquier forma.
Algo que la actual junta de Isaac Peral quiere cambiar. Y, para ello, ha dado una serie de recomendaciones a las cofradías, de cara a la forma de actuar en caso de que el agua amenace las estaciones de penitencia de turno.
Desde la figura de un interlocutor único por hermandad, hasta la negativa tácita a adelantar la salida procesional, la regulación ha comenzado a materializarse. La misma ha llegado en forma de recomendaciones y, aunque el exceso legislativo no suele ser positivo, en este caso se antojaba necesaria la existencia de unas pautas a las que atenerse.
Cierto es que la efectividad de las mismas no se comprobará hasta que no se pongan en práctica, pero, al menos, si la lluvia vuelve a amenazar a los cortejos se sabrá a qué atenerse. Algo que, con los precedentes existentes, ya es mucho.





