¿A qué vas a un rosario de la aurora o vespertino?

Querido lector de cruce de gallardetes:

Continuamos en el mes de octubre, mes misionero y del Santo Rosario como ya os decía la semana pasada. En los meses de mayo y octubre, de una manera especial, discurren por las feligresías de nuestros templos multitud de rosarios de la aurora o vespertino en torno a una advocación mariana.

Pues bien, en ese sentido del rezo del rosario de la aurora o vespertino, quisiera compartir con vosotros una pregunta que hacia un amigo cofrade en un grupo de whatsApp y que es la siguiente ¿Para qué queréis ver a una Virgen en la calle, para que queréis ver una Virgen “moverse, si no sabéis rezar el Santo Rosario”? Esta pregunta, me dejó bastante pensativo sobre todo lo que rodea estas salidas.

Bien es cierto, que las corporaciones cada vez nos esforzamos en darle más difusión a los actos, en que las calles del recorrido estén engalanadas, en que los misterios los recen Cofradías hermanas u otras instituciones, en citar a los costaleros, en involucrar a la feligresía y tantas y tantas cosas más y ojo, todo eso está muy bien, es para la Virgen todo y contra más, mejor, a contra más almas se llegue, mejor que mejor, pero….¿nos hemos quedado en lo externo y nos hemos olvidado de lo esencial? ¿Los que participan van rezando o van hablando o mirando sin más, siendo solo espectadores?

En la pregunta de mi amigo, es en la línea que debeos de reflexionar y seguir trabajando hermanos ¿La gente va solo para ver a la Virgen o van a rezar? Debemos amigos, trabajar para que todo cobre su sentido, en que la esencia de las cosas no se pierda, en fomentar la formación hacia los hermanos y hacerles ver que el sentido de salir a las calles es rezar. Que no nos de vergüenza ir con un Santo Rosario en las manos y sobre todo, que no nos ponga colorados el tener que llamar la atención a los presentes para que no se pierdan en lo estético y bello y permanezcan en lo que verdaderamente nos reúne. Es un trabajo duro, no se verán los frutos de un día para otro, pero indudablemente es necesario.