A finales del mes pasado se conocía por fin la ubicación exacta del monumento al costalero, una idea propuesta por Antonio Santiago y sufragada por la Caja Rural del Sur. Y, aunque el boceto fue presentado en marzo de 2015, no ha podido haber más cambios en tan corto periodo de tiempo, tantos que incluso su inauguración (prevista para la cuaresma de este año) ha brillado por su ausencia.
Manuel Martín Nieto se hace cargo de ejecutar este nuevo monolito en la ciudad de las estatuas (a ver cuándo una gitana en el puente de San Telmo y un aguador en la cuesta del Bacalao, por aquello de que este pescaíto da mucha sed) y el alcalde de por aquel entonces, Zoido, se muestra ilusionado con la idea. Tan raudo y veloz iba el plan que hasta se pensó en una ubicación, frente al Archivo de Indias. E igual de rápido surgieron las voces discordantes, a saber, contra este proyecto porque uno de los costaleros tenía cierto parecido con otro de carne y hueso, por la ubicación (se pensó posteriormente en otros espacios como Puerta Jerez o la plaza Padre Jerónimo de Córdoba) y porque, según diversas asociaciones, Sevilla estaba ya más que plagada de monumentos.
Y a lo que ya se le veía el fin se le añade una vuelta de tuerca más. Llegan las elecciones y al nuevo consistorio no parece convencerle la idea. Tanto es así que se va perdiendo esta intención en el olvido hasta que los vecinos de San Marcos proponen que el monumento se instale en el entorno de su céntrica plaza.
Respiren aliviados porque por fin se ha encontrado un espacio para su ubicación, aunque teniendo en cuenta el devenir de los acontecimientos y que actualmente la obra continúa fundiéndose, más vale que se den prisa no vaya a ser que volvamos a tener cambio de localización y quién sabe si hasta de ciudad.
Visto el cariz de los acontecimientos, difícil lo tiene ahora aquel colectivo que no ceja en su empeño de lograr que se realice una escultura a los seises, aunque también lo tiene el que desea uno para Blanco White o Chaves Nogales. Y son tantas las asociaciones que pretenden llevar a cabo la colocación de bustos y monolitos, que no nos sorprendería que para el año que viene ya se hablase de un monumento al vendedor de pipas y globos, con una representación a imagen y semejanza de su figura frente a San Pedro.











